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jueves, 13 de junio de 2013

JALONES DE ESPALDA

Los jalones de espalda es un  ejercicio básico para trabajar nuestros músculos dorsales. Para ello trabajaremos en la Polea de Dorsal, polea muy común en todas nuestras instalaciones, pero no por ello fácil de ejecutar adecuadamente.


La musculatura posterior del cuerpo se ordena en “capas” que es necesario diseccionar para entender cómo funciona la espalda. Contamos con una musculatura profunda muy potente, que nos estabiliza. Los músculos profundos van de la pelvis al cráneo, comprenden los extensores de la cabeza y cuello (Esplenios), pequeños segmentos musculares que unen vertebras (Interespinosos e Intertransversos) y extensores y rotadores de la columna (Erectores de la espina dorsal y Transverso espinoso). Encontramos en total, 14 músculos profundos.
Esta estructura muscular profunda permite que los músculos superficiales se destinen al movimiento, encargándose de las acciones articulares. En el movimiento del jalón nos encontramos con la addución del brazo, la extensión (addución por detrás del cuerpo), fijación escapular (la combinación de: tronco estirado, mentón un poco elevado y sacando un poco de pecho) y flexión del codo (en la que el Biceps braquial y/o el Braquial anterior son protagonistas). Obviamente, no es únicamente el Dorsal ancho el responsable del movimiento, aunque si que es el musculo principal (hablamos de la superficie muscular más extensa del cuerpo). Colabora en la acción el Redondo mayor, que genéticamente deriva de la misma masa muscular primitiva que el Dorsal ancho, el Romboides nos permitirá la aproximación de ambas escápulas a la zona media. Por último, dependiendo de si podemos acercar el agarre de ambas manos durante el ejercicio, cobrarán mayor importancia los rotadores externos: Supraespinoso, Infraespinoso y Redondo mayor.

Entre los aficionados del desarrollo muscular, el Jalón Dorsal con agarre ancho se lleva practicando durante años, con la intención de lograr una mayor amplitud del músculo Dorsal ancho. Lo interesante en este aspecto es comprobar como evolutivamente, estos músculos colaboraban en la retropulsión sobre las patas traseras en los cuadrúpedos, posteriormente pasaron a colaborar en funciones arborícolas en los primates (desplazamiento vertical) y al pasar a la bipedestación, el hombre ha heredado unos potentes músculos dorsales con los que podre escalar y trepar (Delavier, 2001). 
Hablando del ejercicio motivo del artículo, es importante destacar que la versión de toda la vida “tras nuca” ha quedado como una acción contraindicada al someter a la articulación del hombro a un estrés muy alto como consecuencia del movimiento de abducción y rotación externa necesario para llevar la barra hasta la parte posterior de la nuca, siendo un movimiento muy controvertido. En su lugar, la tracción se realiza hacia el pecho; además de una mecánica anatómicamente más favorable, el ejercicio logra una mayor activación general del músculo dorsal.
Trabajaremos en la polea de dorsal, y para ello tenemos disponibles distintos tipos de barras y agarres. Cambiar los agarres supone trabajar muscularmente en distintos ángulos y fatigar distintas fibras musculares. No todas las fibras se activan en todas las repeticiones ni en todos los ejercicios. Es importante “quemar” el músculo y agotarlo para que gane volumen y/o fuerza, y para esto es imprescindible no acostumbrarlo al mismo agarre. Eso si: siempre con el torso erguido, el mentón ligeramente elevado y sacando un poco de pecho. 
El agarre común, que termina en un pequeño ángulo, permite trabajar con mucho peso y adecuar nuestro agarre perfectamente, ya que evita que forcemos la articulación de la muñeca. Además, podemos trabajar con agarres cerrados o con agarre neutro si contamos con la barra específica, está, implica en mayor medida la parte baja de la espalda.

AUTORES:  David Barranco, Carlos J. Boned, José Luis Felipe, y Marina Crovetto.

SATISFACIÓN LABORAL DEL SECTOR DEL FITNESS ESPAÑOL

El sector del fitness en España es uno de los sectores relacionados con la actividad física que más ha crecido en los últimos años (aún en tiempos de crisis), tanto en volumen de negocio, como en número de centros y de clientes. Esta situación, ha generado un entorno de alta competitividad donde los clientes cada día exigen una mayor calidad en los servicios prestados.

Para sobrevivir en esta coyuntura, es primordial detectar y analizar los factores de éxito en la gestión de los centros. Considerando al equipo de profesionales como uno de los principales activos de la organización, un punto de análisis y de reflexión interesante es sin duda el de detectar cuál es su satisfacción con el puesto de trabajo que ocupan.
Por ello, desde la Unidad de Investigación en Gestión Deportiva de la Universidad Europea de Madrid, durante el año 2011, se analizó la satisfacción laboral de 1.662 profesionales del sector del fitness en España, obteniendo una muestra representativa a nivel nacional.
En una escala de 1 (totalmente insatisfecho) a 7 (totalmente satisfecho), estos profesionales mostraron una puntuación media en satisfacción general de 5,29. En función del puesto, los técnicos de sala resultaron ser los menos satisfechos con su trabajo (5,04), mientras que los más satisfechos fueron los directores técnicos (5,58).
También se analizó la satisfacción laboral en función de la formación de los profesionales, donde se observó que los que solo tenían cursos de formación no reglada (fuera del sistema oficial de educación) resultaban ser los más satisfechos.
En función del tipo de contrato, son los autónomos, los que presentaron una mayor satisfacción general (5,57), mientras que los fijos discontinuos (4,55) y los trabajadores sin contrato (4,87) eran los que estaban menos satisfechos. 
Por otro lado, el salario de los trabajadores parecía incidir en su satisfacción laboral, puesto que aquellos que cobraban una mayor cantidad de euros por hora de trabajo, tendían a presentar niveles más altos en satisfacción laboral, y viceversa.



También se analizó la influencia que pudiera tener la presencia de buenas prácticas de gestión en los centros de trabajo en los niveles de satisfacción laboral. Este grupo de investigación, tras realizar un debate con expertos de contrastada experiencia en este sector, estableció 7 buenas prácticas de gestión de aplicación sencilla, a las que llamaremos indicadores de buenas prácticas en la gestión de centros de fitness.
Los profesionales que trabajaban en centros con baja presencia de buenas prácticas (donde existen entre 0 y 2 de cualquiera de estos indicadores), tenían una menor satisfacción general (4,67), que los que desarrollaban su actividad en un centro con presencia media (entre 3 y 4 de estos indicadores), que presentaron una satisfacción de 5,34. Finalmente, los profesionales más satisfechos (5,89) eran los que desarrollan su trabajo en centros con alta presencia de buenas prácticas (entre 5 y 7).
Además de estas buenas prácticas, también se estudiaron las expectativas laborales que tenían los profesionales en cuanto a la intención de abandono de la empresa. Cabe destacar que casi el 40% de los profesionales encuestados tenía la intención de abandonar la organización, siendo éstos los que presentaron significativamente un nivel de satisfacción más bajo.
A modo de conclusión, podríamos destacar la importancia que tiene el valorar la satisfacción laboral de los trabajadores en cualquier organización. Se ha podido contrastar en este estudio que puede ser tenida en cuenta, entre otras utilidades, como un indicador de medida fiable para detectar la intención de abandono de los buenos profesionales, y poder evitar las repercusiones negativas que siempre conllevan estas situaciones.
Por otro lado, el desarrollo de ciertas buenas prácticas sencillas de gestión, puede ser un elemento moderador de esta satisfacción, siempre que se acompañen de unas condiciones laborales adecuadas. 
La valoración de la satisfacción del cliente externo con el servicio prestado, es una práctica muy habitual que desarrolla la mayor parte de los centros de fitness, pero la valoración de la satisfacción laboral de los trabajadores también puede ofrecer una información muy valiosa sobre la salud de la organización.
Se recomienda por tanto realizar este tipo de ejercicios utilizando alguno de los numerosos instrumentos de medida existentes y que se pueden encontrar en la red en diferentes versiones y formatos.

AUTORES : Carlos J. Boned, José Luis Felipe, David Barranco, y Marina Crovetto, 

martes, 12 de febrero de 2013

LA BICI DE CICLO INDOOR: ANÁLISIS DE COMPONENTES Y TENDENCIAS DEL MERCADO


El ciclo indoor es una actividad que se encuentra completamente integrada en las instalaciones deportivas del territorio nacional. Debido a esto, las diferentes marcas de bicicletas intentan año a año ofrecer novedades que posicionen a sus bicicletas un peldaño por encima de las de sus competidores.




De las diferentes partes que componen este equipamiento, tres podríamos considerarlas como fundamentales ya que serán el punto de apoyo entre la bicicleta y el usuario: sillín, manillar y pedales.
El sillín de una bicicleta de ciclo indoor no muestra grandes diferencias con respecto al sillín de cualquier otra, la mayoría de las marcas buscan que sea cómodo y confortable para evitar las posibles molestias que se pueden ocasionar en la zona del periné. Algunas marcas introducen los llamados sillines antiprostáticos para disminuir la presión sobre el nervio evitando posibles adormecimientos en esta zona. En la actualidad ninguna marca se ha decidido por la utilización del sillín no-noise (sin nariz), el cual, parece mostrar según recientes investigaciones, que sería el más adecuado para liberar de presión a toda la zona perineal.
El manillar presenta diferentes opciones de agarre, básicamente es una barra perpendicular que termina en dos “cuernos”, proporcionando tres agarres. El manillar va engomado para mejorar el agarre y evitar que las manos se pudiesen escurrir debido a la sudoración producida durante la sesión. La mayoría de las marcas introducen un semicírculo o dos barras centrales que simularían el agarre de un ciclista en contrarreloj. Igualmente se han comenzado a ver manillares que simulan el agarre bajo de los ciclistas de carretera, aunque son las menos.
Un aspecto a tener en cuenta en los dos elementos anteriormente nombrados, sería que desde un punto de vista biomecánico, ambos elementos deberían incorporar la capacidad de poder avanzarse o retrocederse en función de las características personales de cada usuario. 
Los pedales de casi la totalidad de las bicicletas de ciclo indoor son mixtos para poder adaptarse a la totalidad de usuarios de un centro deportivo. Por uno de los lados presentan un pedal automático (SPD), que se debe utilizar con zapatillas de bicicleta de montaña y por el otro, un pedal convencional con un rastral y la “correilla” que le acompaña. En los últimos años se ha mejorado bastante este pedal convencional aumentando su base de apoyo para evitar posibles adormecimientos en la planta del pie.

Además, hay otros elementos sobre los que las marcas inciden para mejorar todas las prestaciones que ofrecen sus bicicletas de ciclo indoor.
La rueda de inercia y el sistema de frenado son dos de los elementos que más variaciones han sufrido en los últimos años en las bicicleta de ciclo indoor. Tradicionalmente las ruedas de inercia han tenido un peso que se situaba entre los 15 y los 20 kgs. Al girar, estas ruedas provocan una fuerza de inercia que impide al usuario parar repentinamente la pedalada, simulando lo que tradicionalmente se conoce en las bicicletas convencionales como “piñón fijo”. El sistema de frenado que acompaña a estas ruedas de inercia, en la mayoría de los modelos, se activa mediante la fricción producida por una zapata o similar, que ejerce una determinada presión sobre la rueda de inercia. Todos los modelos del mercado deberían incluir en su sistema de frenado, un sistema de parada de emergencia ante posibles problemas que pudiesen ocurrirle al usuario de la actividad.
Actualmente encontramos ruedas de inercia mucho más ligeras (por debajo de 10 kgs.), que además de estar construidas en materiales más livianos como el aluminio, presentan un sistema de frenado magnético (mediante imanes), que generan una corriente magnética en sentido contrario al de la rueda de inercia. Cuanto más próximos estén los imanes a la rueda de inercia mayor será la corriente magnética generada y más nos dificultará la pedalada.
Otro de los aspectos que no debemos perder de vista es la situación de la rueda de inercia en la bicicleta. Encontramos modelos que la sitúan adelantada justo debajo del manillar y otros retrasada, por detrás del sillín. Más allá de modificaciones biomecánicas sobre la pedalada, desde el punto de vista del mantenimiento de la bicicleta, las ruedas situadas en la parte delantera presentan el problema de que reciben la caída del sudor de los usuarios por lo que requieren un mayor mantenimiento.
La transmisión de la bicicleta en función del modelo se realiza mediante una cadena o una correa. En ambos casos la sensación de fluidez en la pedalada está muy conseguida, ambas tienen pros y contras, a destacar que las cadenas deben engrasarse para evitar su oxidación por la humedad que se produce en las salas de ciclo indoor, mientras que las correas van perdiendo por el uso su tensión original.
Parece que el futro del ciclo indoor vendrá determinado por el trabajo tradicional de música (beats por minuto), y su relación con la pedalada (revoluciones por minuto), sin olvidarnos de que las diferentes marcas están apostando por introducir en sus bicicletas indicadores de potencia (al igual que en el ciclismo tradicional), lo que sin duda abrirá una nueva perspectiva de trabajo para la que debemos estar preparados. Veremos que nos depara el futuro…



AUTOR: David Barranco, Carlos J. Boned, José Luis Felipe, y Marina Crovetto

 
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