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lunes, 7 de diciembre de 2015

VÍNCULOS FIDELIZADORES

La influencia que la competencia ejerce en cualquier ámbito empresarial, aun  cuando su presencia sea asumida como realidad consustancial a la actividad de la empresa, es siempre uno de los aspectos más significantes en la acción de todo empresario actual. Básicamente, el acto competitivo se proyecta en dos vertientes: competir con  otros, lo que equivale a situarse de forma visible en el entorno mercantil al que se pertenece, y enfrentarse al exigente reto de la autosuperación constante, ambas situaciones directamente relacionadas.


Facilitar al cliente líneas abiertas de comunicación directa que pueda utilizar sin reparos dentro y fuera del centro, puede favorecer la cercanía en la relación, especialmente cuando por medio de éstas obtiene respuestas satisfactorias.

El modelo competitivo elegido viene a determinar la línea comercial que se ha seleccionado. En el ámbito del fitness, encontramos tendencias basadas en precios muy reducidos (con gran impacto en los últimos años), en contraste con otras que ofrecen alta calidad a precio elevado, cuyo crecimiento también parece constatarse, mientras que la franja intermedia se ha reducido probablemente afectada por la primera.

La convulsa irrupción del bajo precio, ha modificado en buena medida las expectativas del consumidor medio de nuestros servicios; así vemos como a menudo prevalece la anteposición del precio a la calidad del servicio que se va a recibir. Esto, sin embargo, no deja de presentar inconvenientes para las dos partes. Por un lado los centros ofertantes de precios muy bajos dependen exclusivamente de conseguir una gran afluencia de clientes, es decir, de masificar sus instalaciones. Además la estrategia de abaratar precios ha sido llevada a tal extremo, que seguir avanzando en ella supondría prácticamente regalar el servicio, de lo que se colige que la aplicación de este recurso competitivo empieza a tocar fondo. Los inconvenientes para los usuarios de estos servicios “mínimos” derivan de la ausencia de una atención que por supuesto no pagan, así como el escaso confort que una alta masificación conlleva. Mi intención al señalar estos aspectos es hacer una descripción veraz de la realidad que observo y que el lector no debiera interpretar como juicios de valor, pese a que deje entrever mis preferencias.

En el medio hiperactivo de la competencia y la competitividad, las empresas buscan el modo de situarse y consolidarse respondiendo a las exigencias del mercado. La forma de alcanzarlo consiste única y exclusivamente en conseguir captar y mantener clientes en número suficiente para que su actividad sea rentable. A tal efecto se emplean los medios disponibles y se desarrollan planes de innovación destinados a conseguir una clientela afianzada.

En los centros de fitness, debido a la frecuente asistencia de los clientes, nos enfrentamos cotidianamente al reto de mantener y fomentar el interés de estos por nuestros servicios. Esto, lejos de ser un inconveniente, nos brinda la oportunidad de establecer con ellos una relación gratificante para ambas partes. Para lograrlo es preciso mantener un trato cercano aunque siempre respetuoso. En mi opinión la clave está en construir vínculos que aporten valor a la relación, lo que exige una implicación veraz por nuestra parte en sus objetivos y mantener vías de comunicación constante a través de las cuales podamos transmitir, mediante hechos, la autenticidad de tal implicación.

Facilitar al cliente líneas abiertas de comunicación directa que pueda utilizar sin reparos dentro y fuera del centro, puede favorecer la cercanía en la relación, especialmente cuando por medio de éstas obtiene respuestas satisfactorias. También es muy conveniente proveerlo de información periódica acerca de su evolución en relación con los objetivos propuestos. Ni que decir tiene que esta información debe estructurarse con un sentido estricto de veracidad demostrable, pues lo contrario, aunque fuera hecho con objeto de producir estímulo, acabaría siendo contraproducente para una relación que pretende basarse en la confianza.

Y es que generar confianza es la clave, a mi entender, para crear vínculos emocionales que mantengan solida una relación. Pero la confianza no surge espontáneamente, sabemos bien que hay que ganársela, y para inspirar confianza no tenemos mejor recurso que ser honestos. Por tanto, debemos ser absolutamente coherentes con lo que ofrecemos y lo que realmente damos, ya que lo contrario produce decepción y sentimiento de engaño, circunstancia muy destructiva de los vínculos emocionales.

Más acertado sería estar dispuesto a dar más de lo que se ofrece y sorprender gratamente a nuestros clientes, induciéndolos a generar un criterio positivo de nuestras aptitudes. No pretendo dar a entender que debemos ser escasos en nuestras ofertas, pero sí ponderados y congruentes. 

Aunque sé que el marketing emocional es una tendencia actual, no quisiera que pareciera estar basándome en él como quien sigue una moda. Es evidente que la moda es todo lo que pasa de moda, yo prefiero sustentarme en valores perennes y practicarlos, más que simplemente exaltarlos. Fijémonos por ejemplo en los anuncios publicitarios de algunas marcas. Exponen con solemnidad la exaltación de valores éticos tendentes a despertar emociones, para acabar promocionando un producto que, ateniéndonos a tales  valores, sería cuestionable. Lo que propongo es aplicar estos valores desde la autenticidad, no ya como una lección de ética, sino como eficaz recurso de fidelización. Desde luego esto no es adquirible como mera habilidad técnica, requiere de cierto grado de conciencia y del convencimiento de que los vínculos emocionales son los verdaderos vínculos fidelizadores. 


sábado, 26 de septiembre de 2015

CALIDAD EFECTIVA

Desde finales de la pasada década, ha ido progresando en el entorno general del mercado, una tendencia expansiva a reducir el precio de productos y servicios en un intento de adaptación a la situación socioeconómica actual, lo que puede interpretarse como recurso de subsistencia frente al brusco descenso de la demanda que la pérdida de poder adquisitivo del consumidor medio ha provocado como consecuencia de una crisis económica de dimensiones desconocidas en mucho tiempo. 

El cliente es el núcleo central, es el objetivo hacia el que orientar la organización estratégica de nuestro sistema, y es aquí donde no debemos fallar, haciendo lo posible por evitar errores, subsanando con rapidez los que se produzcan recuperando y fortaleciendo su confianza.

Ciñéndonos al ámbito del fitness, es apreciable como han proliferado los centros low cost y ofertas similares, bien acogidas por numeroso público si nos atenemos al aparente éxito de estos centros; digo aparente porque desconozco el recorrido que alcanzarán, pero intuyo que no será corto, pues aunque los actuales índices económicos arrojan cifras positivas, el despegue del consumo es lo suficientemente lento como para que la cautela siga imponiéndose.

Una parte de nuestro sector se ve atrapada entre dos frentes, por una parte la competencia de precios bajos, por otra la adustez de una política fiscal taxativa que limita en buena medida parte de los recursos de competitividad. Aceptando que la oferta de precios reducidos es absolutamente legítima; aceptando que el consumidor es libre de elegir, aunque su elección en muchos casos esté condicionada por su capacidad económica; y aceptando que el modelo low cost da cobertura a una numerosa demanda que en ausencia de este podría verse apartada de la práctica del fitness, no es el único recurso. En mi opinión tampoco es el mejor aunque sea válido, pues aun enfrentando las dificultades que tozudamente persisten en nuestra actual situación económica, las posibilidades de éxito sobre la base de un concepto de calidad siguen siendo muchas.

Si nos fijamos en las empresas que han conseguido un éxito mantenido en el tiempo, comprobaremos que son aquellas que han basado su estrategia en la calidad, esto no parece tener secretos. Ahora bien, si hablamos de calidad tenemos que saber la alta exigencia que ésta implica. No se trata de una simple idea, de un compendio imaginativo de buenas intenciones. Un proyecto de calidad requiere una organización que pretenda ser perfecta. Por tanto, precisa de la elaboración de un plan organizativo continuamente revisable, debe establecerse un sistema que dote al centro de los máximos recursos para hacer de la eficiencia una norma ordinaria basada en el concepto de superación. Un plan de calidad no puede ser improvisado, bien al contrario debe ser el resultado de un estudio minucioso, de un análisis profundo, un proceso planificado de actuación dirigido a obtener la mencionada eficiencia.

Nadie duda que el éxito de todo negocio depende de la respuesta de los clientes, si tenemos esto claro asumiremos que alcanzar la plena satisfacción del cliente será el objetivo esencial de todo plan de calidad. Por tal razón, diseñar un sistema de funcionamiento orientado al cliente resulta indispensable. Y el diseño de este sistema debería convertirse en un engranaje en el que todas sus piezas funcionaran a la perfección. Conseguir este nivel de precisión en un centro de fitness es factible si aportamos los resortes necesarios. En primer lugar habrá que encajar nuestra instalación en la franja de clientes demandantes de un servicio de alta calidad. La instalación contará con todos los medios materiales que permitan la implementación de tal servicio. Es imprescindible contar con un personal perfectamente instruido en cada área del centro, pues si queremos alcanzar el grado de excelencia que exige un servicio de alta calidad, no podemos aventurarnos con actuaciones aleatorias o improvisadas cuyo resultado sea imprevisible. La manera más efectiva de materializar una propuesta de calidad consiste en elaborar un plan interno de formación que proporcione los recursos idóneos al personal del centro, una suerte de filosofía de empresa en la que se vea implicado. A tal efecto, el reconocimiento y valoración por parte de la empresa tiene probada su eficacia cuando de estimular el compromiso de sus empleados se trata.

Pertenecemos a un entorno social dinámico y veloz, un entorno en el que los cambios se suceden con celeridad, lo que nos exige mantenernos en constante estado de adaptación. En el ámbito empresarial esto supone tener que sostener  una determinada posición incluso intentar mejorarla, para lograrlo es preciso contar con una pauta de reciclaje continuo. La fidelización del cliente puede medir en buena parte el grado de eficacia del plan de formación que elaboremos, y en función de los resultados que obtengamos se irán incorporando los cambios necesarios destinados a mejorarlo. En mi opinión hay tres puntos claves sobre los que un plan interno de formación debe incidir: captación, fidelización y recuperación de clientes. El cliente es el núcleo central, es el objetivo hacia el que orientar la organización estratégica de nuestro sistema, y es aquí donde no debemos fallar, haciendo lo posible por evitar errores, subsanando con rapidez los que se produzcan recuperando y fortaleciendo su confianza. Puedo atestiguar que es éste un trabajo arduo, minucioso e intelectualmente complejo. Sin embargo, cuando es desarrollado por un grupo de personas comprometidas y competentes, puede llegar a ser altamente compensatorio.

La fórmula elegida para crear un sistema de organización estratégica dirigido a la satisfacción del cliente, puede elaborarse según el criterio personal, es decir, puede ser creada por el propio centro –opción por la que me decanto– o transferida. La primera cuenta con la ventaja de diferenciarse y adquirir marca, y el inconveniente (si acaso lo fuera) de experimentar. La segunda aporta el beneficio de haber sido experimentada y ponderada, pero nos aleja de la posibilidad de tener un sello propio de identidad. No es tan importante qué sistema se elija como el hecho de contar con un sistema. En realidad lo importante es que éste nos conduzca a alcanzar los grados de eficacia y eficiencia que precisa un proyecto de calidad efectiva.


domingo, 2 de agosto de 2015

CAPTACIÓN Y FIDELIZACIÓN


Entre las inquietudes que acucian a directores y propietarios de centros de fitness, la más destacable es, sin lugar a dudas, la captación de clientes y su permanencia en el centro. A tal fin suele emplearse la mayor habilidad proveedora de recursos y estrategias diseñadas ad hoc con el objeto de conseguir el óptimo resultado en su propósito. 


En mi opinión existen dos vertientes claras de actuación en orden sucesivo. La primera es indirecta y consiste en elaborar planes persuasivos de atracción o fórmulas que estimulen el interés de nuevos clientes, tales como ofertas imaginativas, presentación de actividades novedosas y tantas otras. La segunda es directa y, a mi modo de ver, decisiva, pues se trata de la fase de contacto personal, donde el trato que dispensemos al posible cliente va a ser el eje de nuestro éxito en la captación. Cuando recibimos la visita de alguien interesado por nuestros servicios, deberíamos tener claro que contamos con la oportunidad de captar un cliente que podemos perder aun cuando nos esmeremos en el trato, tanto más cuando este sea inadecuado.

Para entender bien el concepto de captación de clientes mediante el trato adecuado, debemos utilizar una doble perspectiva, a saber: la que contemple la capacidad del centro para dar respuesta a las posibles exigencias, necesidades o expectativas de los clientes y la que nos permita situarnos en el lugar de cada uno de ellos y según cada caso. Desde luego no es fácil y no diré que lo sea, pero si digo que es imprescindible si queremos ser captadores efectivos. Tengamos en cuenta que desde que tiene lugar el primer contacto con el cliente, se inicia un proceso que no debe ser interrumpido en ninguna de sus fases, incluso cuando lo consideremos plenamente afianzado. Conseguir la satisfacción es un trabajo constante que no permite descuidos; pero volvamos a la primera parte del proceso: la captación. El momento decisivo para captar un nuevo cliente es el de contacto o relación directa, por tanto, encontrar una forma persuasiva de fomentar su interés por contratar nuestros servicios es un recurso esencial del que no deberíamos carecer. El asunto se complica si conceptuamos que no hay una fórmula fija valida para todos los casos, ya que las necesidades o motivos que inducen a alguien a acudir a un centro de fitness son diversos y, en muchos casos, estos no son abiertamente declarados por los interesados. Esta circunstancia nos obliga a emplear métodos y habilidades personales para detectar las preferencias de nuestro cliente en ciernes.


En el caso de que utilicemos un protocolo estándar, aun siendo muy correcto limitará nuestras posibilidades, por lo que designar a las personas adecuadas para desarrollar esta función será determinante. Es esta otra tarea difícil que hay que afrontar resueltamente. En un centro de fitness, las personas dedicadas a atender al cliente en primer contacto, en ningún caso deben ser meros vendedores obstinados en cerrar ventas a toda costa. Han de ser profundos conocedores del producto que promueven. Yo os animo a valorar dos aspectos: formación y valía personal. La formación es adquirible y se puede exigir toda la que queramos, incluso podemos facilitarla. Sin embargo, la valía personal es ingénita, y aunque la experiencia ayuda, esta cualidad solo es mejorable cuando el don acontece. Por consiguiente, contar con el personal adecuado que sepa orientarse hacia el cliente y facilitar su inscripción en el centro respondiendo diligentemente a sus expectativas, supone una marcada diferencia que no debemos ignorar. Insisto en la importancia de facilitar porque abrir puertas en su más amplio sentido a nuevos clientes, despejar el camino y eliminar trabas es fundamental para situar lo en nuestro terreno donde podremos desplegar todos los recursos que tras la captación podamos enfocar hacia la fidelización.

Conseguir la determinación de  los clientes en mantener su asistencia al centro, es la parte esencial de ese proceso constante, debe ser el modus operandi que marque nuestra actuación de la manera más natural. La experiencia me ha demostrado que, en general, el ser humano responde con gratitud al trato afectivo, y cuando somos capaces de ofrecerlo suele ser correspondido. Por tanto, buscar esa situación de reciprocidad partiendo de nuestra iniciativa puede ser un recurso tan efectivo como gratificante. Sin embargo el trato afectivo también puede tener inconvenientes; y es que cuando este es fingido, es difícil mantener la impostura sin que la realidad aparezca por alguna de las fisuras que deja la interpretación. Si este fuera el caso, es preferible limitarse al trato correcto, atento y cuidadoso en los detalles, pues si el trato afectivo sincero es deseable no puede ser exigible, en cambio, el trato esmerado en la atención es exigible en todos los casos.

Si entendemos que desde el momento de la captación el proceso de fidelización ha de ser una constante en el funcionamiento del centro, será fácil asumir esta tarea incorporándola al quehacer cotidiano, manteniendo el propósito de lograr la satisfacción del cliente, que es el objetivo primordial para que se produzca su afianzamiento. Un cliente satisfecho está consolidado aun cuando interrumpa su asistencia al centro, para entenderlo hemos de considerar que las causas que le llevan a hacerlo son diversas y en muchos casos no están vinculadas a nuestra actuación, cabe destacar que entre un cliente ausente y un cliente perdido hay una sustancial diferencia, el primero, si se trata de un cliente satisfecho, es recuperable en un alto porcentaje de los casos además de permanecer como fuente de captación de probables clientes, hasta este punto llega la compensación de proporcionar satisfacción a un cliente, pues puede actuar como colaborador incondicional, y ya sabemos que la transmisión directa, eso que llamamos boca a boca tiene probada su efectividad. En el caso de un cliente perdido, es más que probable que no haya alcanzado la satisfacción, esto lo convierte en vulnerable a los envites de la competencia de expulsión tan profusamente extendida en la actualidad.

Teniendo en cuenta lo antedicho, implementar un sistema de actuación orientado a lograr la satisfacción de cada cliente desde la diferenciación individualizada, es en mi opinión una forma efectiva de consolidación cuya consecuencia será mantenernos en la preferencia de nuestros clientes.

Si sabéis aplicarlo os reportará beneficios. Estad seguros de que vuestros clientes lo agradecerán.

ESTRATEGIAS DE ADAPTACIÓN A LOS CAMBIOS


Si hacemos una retrospectiva del desarrollo del fitness en las cuatro últimas décadas, comprobaremos sin sorpresas la progresiva aceleración que se ha venido produciendo en cada una de ellas. Las aportaciones en todos los aspectos que lo componen también han sido constantes y profusas. Más allá de aquilatar el mérito o valor que hayan agregado, intento destacar la rapidez creciente de su evolución, de ese ritmo continuo de cambio que puede servirnos de base para anticipar, en alguna medida, cómo se presentará este proceso evolutivo en los inmediatos tiempos venideros.

No hago ningún descubrimiento señalando que al disponer de más recursos tecnológicos, los avances en general ganan velocidad; es lo que conocemos como efecto bola de nieve. De acuerdo con esta teoría deduciremos que nos aguardan cambios cada vez más rápidos. Por consiguiente, generar capacidad adaptativa será un elemento vital para afianzarse reduciendo los riesgos que los cambios previsiblemente incesantes traen consigo. Sin duda esto añade una preocupación más a la situación de gran competitividad en la que nos desenvolvemos cotidianamente, debiendo asumir este factor e incorporarlo al orden global de nuestra actividad empresarial.

Otro aspecto a tener en cuenta, es la necesidad de normalizar el hecho de la diversidad en nuestro sector. Esto nos va a servir esencialmente para situarnos adecuadamente y diferenciarnos mediante un sello de identidad propio. Creo que, con independencia de los más poderosos del sector, optar por ofertas que acaparen multitud de actividades, en el caso de pequeños empresarios puede poner dificultades en la adaptación a los rápidos cambios que se van a ir produciendo, por lo que ser selectivo y elegir un reducido grupo de actividades diferenciadas por un servicio de alta calidad y especialización, puede hacernos más adaptables y competitivos. En esta línea podemos también ser creativos e innovadores aportando cambios en la dimensión de nuestras posibilidades y no limitarnos a adoptar solo aquellos que vengan determinados por nuevas corrientes  o tendencias.

Asumiendo que la adaptación a los cambios es imprescindible, hemos de considerar que no lo es menos la necesidad de que estos sean ponderados, pues nada es mejor por el mero hecho de ser nuevo o novedoso, reflexión en virtud de la cual, una gestión mesurada debe regir la incorporación a cualquier novedad. Estar permanentemente en la vanguardia de todos los inventos, puede ser más tentador que realista y no está exento de riesgos, aunque algún riesgo hayamos de asumir.

Uno de los puntos más considerados por los gestores de centros de fitness es la fidelización de sus clientes. Es un tema recurrente que da lugar a la publicación continua de artículos y estudios dedicados a su gestión. Es predecible que también surgirán descubrimientos novedosos destinados a mejorar esta faceta que ayudarán a tramitar con solvencia este elemento clave en el funcionamiento de un centro de fitness. No obstante, conviene aceptar que la fidelización presenta limitaciones que dificultan su manejo o control, lo que no implica despreocuparse de su atención; bien al contrario es destacadamente útil proveerse de una sistemática diseñada ad hoc, pues si bien no son controlables todos los elementos figurantes en esta estrategia, como nos muestra el hecho de que las circunstancias de todo individuo son cambiantes, sí tenemos un amplio margen para gestionar nuestra actuación de forma óptima. Contar con un minucioso registro de datos estadísticos resulta de valiosa ayuda. Si además hemos sabido orientarnos adecuadamente hacia la franja de clientes más receptivos a nuestra oferta, las posibilidades de perdurabilidad de estos serán notablemente más elevadas. Por tanto, dotarnos de medios y recursos que mejoren nuestra orientación al cliente es, junto a un equipo humano capacitado para adaptarse a cualquier innovación, un implemento que ha de estar en constante disponibilidad y cuya eficacia en nuestra gestión no deja dudas.


Enfrentarse a los cambios no es más que reconocer la realidad de nuestro entorno. Es la forma en que avanzamos y, a veces, retrocedemos. En el ámbito empresarial actual basado exclusivamente en la competitividad y la maximización de beneficios, todo llega muy rápido y, en ocasiones, se marcha a la misma velocidad. Las posibilidades de competir en un medio tan exigente pueden aumentar o reducirse dependiendo de la habilidad que tengamos para elaborar el molde de nuestro proyecto. No juzgaré si el sistema en que nos movemos es el más adecuado, esto pertenece a otro debate. Pero la realidad es la que es, y aunque esta sea también una construcción sociológica de posible mutabilidad, no parece muy probable que las tendencias inmediatas vayan a propiciar bruscos giros. 

Tengamos en cuenta por otra parte que nuestro sector, por ser joven, es proclive al cambio, la innovación y las modas, dando por ello mucho juego al emprendedor intrépido que no dudará en experimentar con denuedo. Esto es una auténtica bendición, aunque en algunos casos veamos aparecer ideas peregrinas de corto recorrido. Pero ausentes de audacia estaríamos estancados. No lo dudéis, emprended vuestros proyectos con valor y mesura y preparaos para los cambios que a buen seguro nos abordarán. No olvidéis construir estrategias de adaptación, y si os atrevéis, inventad. No es tan difícil.

viernes, 12 de junio de 2015

Expansión global del Fitness

El desarrollo continuado del fitness durante más o menos cuatro décadas, ha convertido a este sector en una industria con sólida perspectiva de futuro, porque además de ser productiva en términos económicos, es rentable en el aspecto social merced a su positiva influencia en la salud de sus practicantes, adaptándose también a las futuras exigencias inmediatas de una economía sostenible. 



De hecho, el estilo de vida que propone está siendo abiertamente consensuado por diferentes profesionales relacionados con la salud pública y forma parte de sus recomendaciones. Sin embargo, seguimos adoleciendo  de falta de divulgación eficaz que llegue a penetrar en la conciencia colectiva. En los grandes medios pocas veces hemos gozado de información veraz que explique en esencia las ventajas contrastadas del fitness. La eventual información que le dedican suele estar dirigida a rasgos anecdóticos, ofrecidos como noticias de entretenimiento que guardan poca relación con lo fundamental y, en algunos casos, apenas mostrados como sesgos distorsionados de carácter negativo.

Es en cierto modo comprensible que no dispongamos de grandes vías de comunicación que proporcionen información efectiva y seria. Esto se produce porque somos dependientes del rigor informativo que aplican instancias ajenas; es decir, no somos los profesionales del fitness quienes, sirviéndonos de nuestros representantes más cualificados, elaboremos planes de divulgación fundamentada en los muchos argumentos científicos que nos avalan. La inevitable pregunta subsiguiente es: ¿Cómo podemos hacerlo? Dando por hecho que existen propuestas mas perspicaces que la que aporta mi modesta elucubración, tengo el convencimiento de que el fitness es un colectivo carente de unificación, pues aunque existan evidencias de convergencia y afinidad en muchas ideas y planteamientos, nunca ha llegado a configurarse una estructura formal dedicada a su desarrollo y promoción. Me refiero, claro está, a una organización que aglutine a todos los profesionales del sector cualquiera que sea su parcela específica. Si somos capaces de leer las múltiples ventajas que se obtendrían de una gran unión organizada, entenderemos de qué modo adquiriríamos el potencial necesario para actuar con solvencia y autonomía en la digna labor de expandir la práctica del fitness. La idea de que el beneficio general supone beneficio particular, ya debería ser motivo suficiente para estimular a escépticos  y dubitativos. Pero hay más razones que hacen apremiante el trabajo unificado y coordinado en nuestro sector, pues también como colectivo tenemos que saber detectar la competencia a la que hemos de enfrentarnos en un ámbito global, ya que es un hecho incuestionable que ésta existe entre sectores y no siempre es fácilmente visible. Tengamos en cuenta que un movimiento como el fitness que promulga un estilo de vida orientado a la buena salud, choca inevitablemente con intereses de otras industrias situadas en los antípodas de nuestras propuestas. En una sociedad donde la enfermedad figura como uno de los negocios de mayor rentabilidad, la incorporación  de sistemas que favorezcan la salud no va a ser recibida con alfombras extendidas. Ésta no es una interpretación paranoica de la realidad, me baso en la mera observación mediante la que es detectable, aplicando una razonable lógica, la existencia probable de competencias ocultas.


Llevar a cabo una organización sectorial unificada puede no ser tan difícil, sobre todo porque favorecería el interés general. A tal fin es imprescindible contar con un punto de encuentro concreto y la disposición de una amplia participación en su conformación. En fechas próximas ya cercanas, va a tener lugar la celebración de GYM FACTORY La Feria del Fitness e Instalaciones Deportivas. Este acontecimiento reune todos los ingredientes necesarios para concitar la presencia de la gran mayoría de profesionales del sector. Esto nos brinda la aprovechable oportunidad de establecer un contacto masivo que podría ser el primer paso en la construcción de la gran organización nacional del fitness. Por tanto, sería adecuado convocar una reunión abierta a todos los profesionales de las distintas áreas del sector en la que se aportaran propuestas e ideas, estableciendo  una primera impresión acerca de las posibilidades que tal empresa tiene de ser factible. Expongo desde aquí esta sugerencia a los organizadores de la feria, aun cuando no ignoro que supondrá un añadido a la esforzada y laboriosa tarea de organizar un evento de tal dimensión que puede suponer una inflexión en el curso expansivo del fitness en España. Espero que también lo sea para unificar el sector y favorecer su desarrollo. 

Quiero insistir en la importancia que un acontecimiento como la Feria del Fitness tiene para el crecimiento y mejora de nuestro sector; y animo desde mi rincón de colaborador de Gym Factory, a participar en el gran encuentro del fitness, tanto  a profesionales como aficionados o vinculados a este ámbito. Va a ser ésta una feria repleta de propuestas: congresos, convenciones, actividades formativas y mucho más. Es interesante destacar la creación de una feria virtual, lo que permitirá mantener conectado a la feria a quien lo desee durante todo el año, algo muy útil para ampliar canales de comunicación y acceder a la información más novedosa. Asimismo, esta feria virtual podría  ser un excelente vehículo para conseguir la gran unificación del fitness, objeto de este artículo y que, en mi opinión, sería un paso definitivo para lograr una gran expansión.



domingo, 12 de abril de 2015

ALTERNATIVA AL MODELO LOW COST

Si hacemos un análisis rigurosamente realista de la situación de los centros de fitness, es imposible obviar las dificultades que una buena parte de este sector tiene que afrontar. La ajustada economía de la clase media –franja mayoritaria de usuarios de nuestros servicios–, es la pauta persistente que mantiene contraído el gasto del ciudadano medio. 


El consumo, en términos generales, sigue siendo bajo, y los insistentes anuncios animosos de repunte de la economía, no se ven reflejados en la capacidad adquisitiva de la mayoría, o lo hace tan lentamente que apenas es perceptible. Los datos más fiables constatan el afianzamiento de la bajada salarial y la tendencia al empleo precario e inestable; y es previsible, aun deseando equivocarme, que esta tendencia se consolide al menos por algún tiempo. En este escenario, empresas de servicios como las nuestras, se ven obligadas a realizar esfuerzos de adaptación que, en algunos casos, solo aspiran a la subsistencia, pues a las dificultades señaladas hay que añadir la agraviante subida de impuestos (IVA) que en tales circunstancias los centros deben detraer de sus ya menoscabados ingresos, ya que repercutirlo en los clientes equivaldría a hacerse el harakiri. A este cúmulo de circunstancias adversas, se le agrega la dura competencia basada en precios a la baja en un afán desmedido de captar o mantener clientes a toda costa, llegando al punto de que numerosos centros anuncian en sus fachadas atractivos precios a modo de visible reclamo. El tirón del low cost, induce a muchos a imitar su modelo como último o quizás único recurso antes de abandonar como ya hicieron otros.

El modelo low cost, hizo su aparición antes de la crisis, no solo en el fitness, pues ya se estaba aplicando en un amplio sector comercial; eso sí, la evidencia del asentamiento de una larga crisis devenida cambio socioeconómico prolongado, ha impulsado el desarrollo de este modelo que trata de adaptarse, y de hecho se adapta, a la realidad económica actual. Creo firmemente que la oferta low cost es una implantación con mucha vida por delante y, desde luego, cumple una función, pues sin ella serían muchos los que tendrían que prescindir de la practica del fitness en un centro habilitado para tal fin. No me cabe duda que trascenderá a la crisis y se mantendrá como una opción probablemente mayoritaria. No es este el modelo que personalmente prefiero, sin embargo, no tengo nada que objetar en contra de su propuesta, pues ante todo debe prevalecer la libertad de elección, si bien las restringidas posibilidades del actual ciudadano medio proporcionan el idóneo caldo de cultivo para que éste se incline hacia la oferta low cost, aunque tenga que asumir el autoservicio a cambio del bajo coste. Aceptemos por tanto sin dramatismo esta realidad quienes entendemos, con buen criterio a mi juicio, que un servicio de calidad es más rentable en términos absolutos, y entendamos también que cualquier elección libremente decidida es siempre respetable. Razón por la cual desde aquí doy la bienvenida al low cost, que presumo llegó para quedarse.


No tengo datos a la mano, pero colijo que en los últimos años, los centros low cost han acaparado no menos de dos tercios de las incorporaciones a centros de fitness, a la vez que han logrado atraer y captar clientes habituales de otros centros, seducidos por la tentadora oferta económica. En cualquier caso es innegable que su fuerte competencia de expulsión ha dado un vuelco a la estabilidad de muchos centros que ya estaban siendo afectados de inestabilidad debido a la larga crisis. Como consecuencia se aprecia una tendencia muy extendida al abaratamiento de los precios, para muchos mero recurso de subsistencia. Las circunstancias mandan, y adaptarse a ellas supone a veces una prueba de resistencia. Sin embargo, el éxito a menudo es efímero, por lo que limitarse a imitar a quien lo logra tiene sus riesgos, y es conveniente considerar y valorar otras opciones para afrontar las dificultades antes de dejarse llevar por las reglas que impone una competencia que jugando en su terreno nos ganará.

Una valoración global de la industria del fitness, echa con objetividad, debe aceptar que la expansión del low cost, influye positivamente en el sector en términos generales, aun cuando parte de éste se considere perjudicado y lo sea de hecho; pero si tenemos en cuenta el efecto que la apertura de nuevas instalaciones tiene sobre los proveedores de equipamiento deportivo, el resultado total se muestra favorable. No pretendo hacer una defensa del low cost por alguna razón personal, pues estoy fuera de su órbita, lo que intento es describir la realidad según la percibo. El low cost, es una propuesta tan legítima como cualquier otra, ofrece lo que ofrece y cada cual es libre de elegir la que más convenga a sus intereses.

Con todo lo expuesto, no tengo tan claro que el low cost vaya a liderar el sector por mucho tiempo, más bien creo que éste se verá fragmentado en parcelas concretas con ofertas diferenciadas: consecuencia del nuevo modelo socioeconómico cuya implantación ya es una realidad, por lo que reconocer el segmento social al que se destina una oferta determinada, nos ayudará a establecer un criterio empresarial fácilmente identificable por los destinatarios de nuestra propuesta. Entre la actualmente inflada oferta de coste reducido (low cost) y la denominada premium, que parece mantenerse consolidada, aún pervive una franja intermedia susceptible de ser atraída por propuestas coherentes en la relación calidad-precio. Esta franja, en mi opinión, se va a hacer más ancha en un futuro cercano, abriendo interesantes oportunidades a quienes estén dispuestos a ofrecer calidad a precio asequible, concepto basado en un intercambio conveniente para ambas partes, es decir, proponer un acuerdo razonable consistente en prestar un servicio de calidad al alcance económico del individuo medio, o para dejar más claro el concepto, asequible para el cliente y rentable para la empresa.

Saber orientarse hacia un tipo de cliente concreto, puede ser uno de los retos inmediatos para situarse en una clara diferenciación por la que ser reconocido. Los intentos de imitación dependen demasiado de la suerte, mientras que las estrategias bien elaboradas, la creación de una identidad propia, los recursos de adaptación, el arrojo de innovar y la imaginación sin reservas, serán siempre fieles aliados del éxito.




viernes, 13 de febrero de 2015

INTEGRAR PARA FIDELIZAR

Cada vez más claramente, vemos extenderse la diversidad en tendencias, estilos, especializaciones y actividades en el fitness. Hace muy pocos años coexistía una inclinación a la uniformidad, de tal suerte que los gimnasios se parecían entre sí como si un concepto de propagado mimetismo impusiera reglas invulnerables. En muchos casos eran tan similares que se podía cambiar de centro frecuentemente sin apenas hallar diferencia. 


La sociedad actual impulsada y acelerada, tanto por el continuo avance tecnológico, como por el desarrollo de conceptos de innovación, esa fórmula para inventar novedades útiles, ha adquirido un dinamismo casi vertiginoso en gran medida provocado por la fuerte competitividad entre empresas de todos los sectores. Este fenómeno ha producido, y produce, numerosas aportaciones en todos los ámbitos sociales y un marcado impacto en la economía global. Cada vez más, la capacidad de las empresas para competir, está sujeta a la amplitud de recursos de adaptación y pericia creativa para pergeñar sus propias innovaciones con el fin de obtener lo que podemos llamar carácter de marca, que viene a ser lo que significa diferenciarse. En el presente, el concepto de ser el mejor está siendo sustituido, o al menos lo estará, por el de ser diferente, claro está, diferenciarse solo es eficaz si tal hecho es sustentado por componentes positivos que satisfagan las expectativas de nuestros demandantes, pues solo aplicando esta regla es posible adquirir el sello de identificación que destaque esa diferencia positiva.

Si aceptamos esta situación como realidad manifiesta de acuerdo con los datos objetivos que nos muestra hasta la más superficial observación, estaremos en el camino de abordar los procesos de adaptación que el futuro del fitness, innovador por antonomasia, va a imponer de manera constante. La variedad de ofertas y propuestas crecerá exponencialmente, por lo que saber elegir una orientación bien definida es exigencia indispensable para obtener una marca diferenciadora. Dentro de un sistema en el que la competencia crece progresivamente, enfrentarse al alto estrés que comporta esforzarse en demostrar ser el líder, comienza a ser un concepto decadente que, cuando supera lo razonable, resulta destructivo. Por el contrario construir un plan efectivo de identidad propia, una marca reconocible, aumenta las posibilidades de encontrar una sólida posición dentro de la creciente competencia citada, esto además de ser más productivo (solo el futuro podrá refutarlo) y satisfactorio, también es menos estresante y propicia la motivación.

En este nuevo ámbito competitivo, valorar rigurosamente las posibilidades de la opción elegida es esencial. En mis artículos, es un argumento recurrente la especialización, pues bien, si hablamos de diferenciación y creación de marca, de presencia singular dentro del sector, ser reconocido por destacar en alguna especialidad es sin la menor duda la mejor forma de conseguirlo. Sin embargo, aun cuando se cuente con todos los elementos necesarios para alcanzar la deseada diferenciación, adaptarse a la nueva situación que empieza a manifestarse, exige la planificación de estrategias inteligentes que permitan enfrentarse con firme garantía a la dura disputa de captar y retener clientes. En un contexto tan competitivo, atraer clientes va a ser un reto, pero sobre todo lo será mantenerlos. El nivel de fidelización que se logré alcanzar puede ser el baremo de evaluación de nuestra eficacia. Por tanto, hallar formulas eficaces para el éxito en la fidelización será clave si pretendemos consolidarnos en nuestro entorno empresarial.


Los centros de fitness, debido a la necesidad de mantener un importante flujo de clientes de forma constante, se ocupan en desarrollar estrategias de fidelización, pues contar con clientes perdurables aporta una grata sensación de estabilidad. Pero la fidelización es siempre relativa y nos deja a merced de las circunstancias, tampoco es fácil prever las causas que la disipan, aun cuando se haya sido competente en la aplicación de recursos minuciosamente analizados. Hemos de reconocer que el éxito en la fidelización solo puede ser parcial, pues lo que depende de voluntad y decisión ajena, limita las posibilidades de intervenir con influencia favorable a nuestros intereses. Convivir con los embates de una competencia cada vez más extensa y diversificada, dificulta la perdurabilidad de clientes en cualquier centro, consecuentemente desenvolverse en este terreno abrupto debe asumirse como hecho cotidiano. Ahora bien, si la fidelización es una especie de espejismo que transfigura continuamente su imagen, renunciar a diseñar planes estratégicos para su implementación sería un despropósito injustificable, especialmente si se pretende adquirir esa marca personal a la que me he referido anteriormente.

En general, los modernos centros de fitness han ido adquiriendo, mediante la formación y la experiencia, una buena cualificación en técnicas de atención y orientación al cliente, sin duda es acertado contar con recursos de este tipo destinados a satisfacer las expectativas de una clientela no siempre muy exigente, y digo esto porque no todos los clientes valoran igual la calidad del servicio que reciben, algo con lo que tenemos que contar. Pongamos atención en el hecho de que cuando ofrecemos un servicio de calidad, podemos valorarlo objetivamente desde la parte ofertante, mientras que la parte demandante, es decir, el cliente, en buena medida percibe  subjetivamente este efecto. Es precisamente este detalle lo que hace difícil el éxito en las estrategias de fidelización, por mucho que nos sirvamos de las encuestas de satisfacción y otras técnicas que, siendo útiles, solo alcanzan un resultado parcial. Aun así, la aplicación de tales estrategias son claramente más productivas que su ausencia, en realidad lo conveniente es profundizar en ellas aunque  sepamos que sus resultados son relativos, no es realista pensar que podemos “blindar” la asistencia de los clientes inscritos en nuestro centro. Empero, sí es factible conseguir cierta perdurabilidad incluso en un alto porcentaje, lo que ya supondría un logro importante de cualquier protocolo de fidelización. Ateniéndome a mi personal observación, echo de menos en los centros de fitness la implementación  de acciones comprometidas con la información destinada a la formación del cliente. Considero que es este un punto determinante para un plan fidelizador, se trata de transmitir claras ideas de la actividad que practica, de proveerlo de conocimientos algo más que elementales que construyan una conciencia objetiva de los aspectos positivos de adherirse a una planificación de ejercido físico dentro de una metodología correcta y la conveniencia de incorporar este hábito a su estilo de vida; en definitiva, facilitar su integración en un concepto de vida saludable que es lo que en esencia propone el fitness, proporcionándole los conocimientos suficientes que propicien  el autoconvencimiento, posiblemente la pieza esencial de la fidelización.




martes, 16 de diciembre de 2014

PREVISIBLE EVOLUCIÓN DEL FITNESS

Los indicadores más fiables nos muestran que el fitness y su entorno empresarial es un sector en desarrollo constante. Las perspectivas de futuro inmediato destacan esta actividad como una de las más propicias para el crecimiento. De hecho, la atención que despierta en inversores hasta ahora ajenos al sector, está aumentando de manera significativa. Es cierto que no es aún un tejido empresarial claramente estructurado y definido, pero está en el camino de serlo a corto plazo, y en la actualidad es sin duda un valor al alza que va a continuar manteniendo una importante expansión.

Sin despreciar la cautela que exige toda previsión, no es peregrina la idea optimista  de aventurar un futuro favorable y provisto de oportunidades. El interés por nuestras propuestas relacionadas con la salud y bienestar, es un signo explícito de calidad de vida que inspira el deseo de un creciente número de aspirantes. Por otra parte los datos que nos informan del estado de salud de la población no dejan de crecer en sentido negativo, alertándonos del aumento de enfermedades que derivan de un estilo de vida inadecuado, señalando la malnutrición y la inactividad física como factores causantes de esta lacra. Nos advierten además de un exponencial aumento en la franja de edad afectada por sus efectos indeseables. Así vemos como en la edad infantil se detecta un preocupante aumento de casos de obesidad, diabetes y trastornos metabólicos procedentes de los aludidos factores. Esto nos da idea de hasta qué punto es útil el planteamiento del fitness como método de prevención efectivo ante el avance de los problemas de salud generados por hábitos incorrectos.
En la medida en que sepamos transmitir los beneficios de adherirse a un plan de ejercicio físico adecuadamente dirigido, conseguiremos incrementar la demanda de un público que, mayoritariamente aún, sigue ajeno a las útiles ventajas que el fitness propone  con diversidad de actividades que pueden dar respuesta a gran variedad de preferencias o necesidades. Es precisamente la proliferación de actividades lo que nos lleva a ampliar la franja de edad entre los demandantes de nuestros servicios, que ya abarca desde la infancia a la vejez, con aplicaciones adaptadas a cada caso: versatilidad que distingue al fitness de otras propuestas deportivas más limitadas. Por estas razones insisto en la importancia de la difusión de nuestros valores en el ámbito de la salud y calidad de vida.

Sustentado en las prospecciones de los estudiosos analistas de mercado futuro, me invito a considerar con optimismo sus estimulantes anticipaciones positivas. No tengo duda que, salvo catástrofe imprevista, nuestro sector va a recibir un nuevo espaldarazo impulsor de desarrollo mantenido durante años. Pero que nadie se engañe, no va a ser fácil. Se reactivará la llegada de nuevas instalaciones, esto hará más dura la competencia, las exigencias técnicas y profesionales serán mayores; la incorporación de la tecnología en los centros deportivos también marcará diferencias entre unos y otros; la diversidad de opciones aumentará, asistiremos a la propagación de centros especializados, y las grandes cadenas de centros deportivos se extenderán por todo el continente.


No vacilo en asumir que mi previsión es escasa, pues los cambios que nos aguardan superarán con creces mi parco pronóstico y serán de mayor calado, sin embargo, estas son, grosso modo, algunas de las modificaciones más probables, incluso evidentes, si tenemos en cuenta que ya son un hecho en la actualidad y que su implantación solo ha sido retrasada por los efectos de una crisis de la que esperemos sea verdad que empezamos a salir.

El fitness ya produjo una explosión en la última década del siglo pasado, la proliferación de centros fue vertiginosa y los gimnasios clásicos necesitaron reconvertirse para subsistir, los que no se adaptaron desaparecieron o quedaron como vestigio del pasado. Los centros de fitness actuales están más preparados en su mayoría para enfrentarse a las nuevas exigencias. Mi pronóstico es que la adaptación a los cambios venideros pasará por una renovación en el enfoque, quien sepa situarse en la dinámica de adaptación constante mantendrá el pulso que exigirá la competencia, la labor es ardua, pero imprescindible. Estar en permanente estado de renovación va a ser la situación habitual de nuestros centros, especialmente para los que tengan que competir con las grandes cadenas, si no eligen ser absorbidos por estas. Los que opten por la especialización ofreciendo servicio de gran calidad, podrán consolidarse frente a la competencia aplicando el concepto de renovación constante que impondrá el mero devenir.

Otro aspecto que creo, o al menos espero, que cambiará, será el entendimiento por la mayor parte de componentes del sector, de la conveniencia de que este se convierta en una gran agrupación. Agrupar al sector y enfocar la fuerza de su unión en favorecer la difusión, la formación y la profesionalización, puede suponer una transformación mucho más beneficiosa de lo que parece somos capaces de entender en la actualidad. Si tenemos en cuenta algunos de los datos señalados más arriba, convendremos en que el potencial de expansión de la práctica de fitness es incalculable, pues contamos con un gran porcentaje de población que no realiza ejercicio físico de forma habitual, mientras que la necesidad de tal práctica, no solo es patente, sino que además es aconsejada desde todas las instancias comprometidas con la salud pública. Sería irrisorio dejar pasar la oportunidad que esta situación nos brinda manteniéndonos ensimismados. Por fortuna se perciben atisbos de cooperación, ya parece que muchos entienden las ventajas de constituirse como estamento basado en principios e intereses comunes. Un ejemplo que debería inspirar a los profesionales del sector es el acontecimiento que tendrá lugar  los días 29 y 30 del mes de mayo del próximo año: La Feria del Fitness e Instalaciones Deportivas, organizada por LEDO Sports & Events. Una iniciativa que todos los profesionales del fitness deberían aprovechar acudiendo a ese punto de encuentro imprescindible para el desarrollo del sector, una oportunidad mas para proyectar el fitness, para convergir las distintas tendencias, un centro de negocio, de formación, de actualización y también de diversión. No faltéis, os interesa. Nos vemos en la feria.



miércoles, 14 de mayo de 2014

FITNESS Y ENTRENAMIENTO DE ALTA INTENSIDAD (1ª parte)

El concepto fitness es tan diversificado, que es difícil ubicarlo como actividad concreta sin limitar su campo conceptual. Entendemos que cualquier propuesta de ejercicio físico enfocado a mejorar el estado de forma en su más amplio sentido, queda recogida dentro de este concepto.


No es mi deseo abrir un debate sobre aspectos  semánticos en relación con una palabra que ni siquiera figura en nuestro diccionario académico, pero que todos entendemos y está implantada desde hace ya bastante tiempo. Es curioso, sin embargo, que englobadas en el fitness, convivan actividades tan dispares como la musculación y alguna danza exótica. Los inventos novedosos son constantes desde hace años, algunos de ellos sólo comprensibles desde la necesidad de relanzar continuamente la actividad comercial en los centros deportivos, iniciativas legítimas que menciono como mera descripción sin ánimo de crítica.
Como aficionado que soy a la observación del entorno, detecto que en el ámbito de los gimnasios se mantiene una constante demanda por el entrenamiento de fuerza y desarrollo muscular, para mí cualidades inseparables pese al empeño de algunos ¿expertos? en diferenciarlas, baste un somero repaso a la fisiología y también a la física para comprobarlo. Si bien esta tendencia se mantiene en los gimnasios desde hace años por sus más jóvenes frecuentadores, también es práctica creciente en personas de todas las edades, sin duda debido a sus probados beneficios y a la también creciente recomendación de profesionales de la salud. Así vemos como las salas de musculación siguen congregando a multitud de usuarios afanados en arduos entrenamientos en pro de sus objetivos.
Cuando explico a algún interesado los principios del entrenamiento de alta intensidad (único y exclusivo sistema de entrenamiento que sigo e imparto desde hace años), suelo hacerle la siguiente pregunta: ¿Estás seguro de que el precio a pagar (entiéndase esfuerzo, tiempo y dedicación) se corresponde con los resultados que has obtenido? La respuesta, casi sin excepción, es vacilante e imprecisa. Si consideramos que el entrenamiento convencional; es decir, el que se emplea generalmente en los centros de fitness, mantiene una frecuencia de 4/6 días por semana, durante hora y media a dos horas cada día en los casos más moderados, sin duda el precio es muy alto, máxime si tenemos en cuenta que los resultados que obtiene la mayoría (excepciones aparte) de sus practicantes, no suelen ir más allá de la fatiga crónica (sobreentrenamiento) tras varios meses de entrenamiento asiduo de alto volumen (elevado número de series).



El entrenamiento de alta intensidad se fundamenta en un concepto abiertamente opuesto al convencional, sirviéndose de la fisiología humana para establecer sus preceptos, por lo que ateniéndose a principios fisiológicos, propone alcanzar el máximo estímulo en el menor tiempo posible, y posteriormente proporcionar el tiempo suficiente para completar la recuperación y consiguiente sobrecompensación, o lo que es igual, propiciar el aprovechamiento de nuestros limitados recursos bioquímicos. 
La concepción del entrenamiento de alta intensidad no es nueva, pues supera de largo cuatro décadas. Su precursor fue Arthur Jones, quien sin duda hizo una gran aportación al entrenamiento de la fuerza y el desarrollo muscular, fue el inventor de las máquinas Nautilus, lo que le llevó a desarrollar un c0mplejo sistema biomecánico perfectamente adaptado a la función muscular, algo que inexplicablemente no llega a estar valorado (en muchos casos ignorado) por muchos de los profesionales del entrenamiento físico, sobre todo si consideramos que este equipamiento proporciona al músculo el estímulo necesario, si se emplea la intensidad suficiente, para activar todas las fibras musculares disponibles, algo imposible de conseguir con el equipamiento convencional, tanto si se trata de pesos libres o de aparatos que emulan la función de estos, pues aun siendo útiles y productivos, proveen resistencia efectiva muy parcialmente. Lo que consigue Arthur Jones con sus máquinas es suministrar resistencia efectiva total, es decir, en todos los puntos de recorrido, llegando así a reclutar el 100% de las fibras disponibles del músculo afectado. Para conseguirlo empleó mucho tiempo, dedicación y no pocas pruebas hasta lograr su objetivo. El resultado: una herramienta óptima para poner en práctica su teoría de entrenamiento de alta intensidad. Esta teoría se fundamenta en tres preceptos. Primero: Intenso. El entrenamiento ha de ser intenso, sólo imponiendo una demanda suficientemente intensa, capaz de obtener el máximo estímulo muscular, se consigue una respuesta adaptativa. Entiéndase que este principio es aplicable a individuos con cierto bagaje previo de entrenamiento y que estén adecuadamente acondicionados. Segundo: Breve. El volumen de trabajo será sólo el imprescindible para conseguir lo referido en el punto anterior. Tercero: Infrecuente. Una completa recuperación es imprescindible para que los procesos bioquímicos que promueven la sobrecompensación puedan completarse. 
Aunque la teoría de Arthur Jones y sus tres preceptos: Intenso, breve e infrecuente es correcta, su forma de llevarla a la práctica tiene algunas fisuras, pues propone entrenamientos de todos los grupos musculares en una misma sesión, tres veces por semana en días alternos. Aunque comparado con el entrenamiento convencional de largas sesiones diarias, el propuesto por Jones resulte breve e infrecuente, en realidad se opone a estos dos términos, ya que entrenar todo el cuerpo en una sola sesión es bastante prolongado, y 48 horas para completar la recuperación es insuficiente. Fue Mike Mentzer quien, basándose en la ciencia del ejercicio, estableció la forma adecuada de aplicar los tres principios básicos del entrenamiento de alta intensidad. De esto hablaremos en la segunda parte de este artículo.

lunes, 17 de febrero de 2014

EL FITNES Y SUS BENEFICIOS

Para los lectores de Gym Factory, encontrar en sus páginas información dedicada a la divulgación de los beneficios del fitness es un hecho presupuesto. Así encontramos asiduamente artículos con explícita orientación en una esmerada tarea de asesorar y ampliar los conocimientos del inquieto lector relativos al empleo, utilidad y óptimos resultados derivados de cualquiera de las actividades englobadas dentro del fitness. Aunque es cierto que es una actividad  consolidada y todavía en auge, su verdadero valor tal vez debiera ser más insistentemente propagado y expuesto, pues la lista de sus posibles beneficiarios es multimillonaria.


Contrariamente a la sugerencia del título de este artículo, no es mi intención extenderme en la explicación específica de cada uno de los múltiples beneficios que se obtienen de la habitual práctica del fitness, labor que prefiero dejar a la docta pedagogía de otros colaboradores más especializados.
Para quienes estamos vinculados al fitness profesionalmente o por mera afición, somos conocedores empíricos de sus resultados. Aún así, conseguir transmitir esta experiencia de forma elocuente e inteligible tiene no pocas dificultades, especialmente cuando la información va dirigida a personas ajenas a este ámbito, es decir a la mayoría. Desde hace ya bastantes años, aparece con relativa frecuencia en los grandes medios televisivos, algún tipo de información acerca del ejercicio físico y la conveniencia de incluirlo en nuestros hábitos, aunque esto suponga una publicidad gratuita para los centros deportivos, y en este sentido sea un hecho positivo, no está exento de algunos inconvenientes, como resulta de la precariedad, distorsión y parquedad de ciertas informaciones que, sin ser malintencionadas, abundan en la ignorancia y hasta en el disparate.
El riesgo que comporta esta información, a menudo dedicada a rellenar espacios televisivos, es la opinión desviada que puede generar en sus receptores cuando prevalece la falta de rigor o es notablemente parcial. De ahí deriva parte de la apreciable confusión difundida entre los numerosos receptores de la “teleinformación”. No es infrecuente que estos conceptos peregrinos irradien por los centros deportivos degenerando en subsecuentes tergiversaciones. Quienes regentáis o sois empleados de centros de fitness sabéis perfectamente de lo que hablo.
Proporcionar información adecuada, sustentada en argumentos que aporten valor y fomenten el interés por el verdadero concepto fitness, debe ser sin duda un objetivo constante. Para alcanzarlo con esa exigible permanencia, se necesitan voces con autoridad profesional en el campo de la ciencia deportiva, apoyadas por un aparato difusor de gran alcance capaz de adquirir presencia en los grandes medios de comunicación. Sé que las dificultades que comporta mi propuesta pueden convertirla en idea evanescente, pues el sector del fitness, tal vez por su heterogeneidad, no es proclive a las actuaciones conjuntas y coordinadas, aun cuando estas preconicen beneficio colectivo. Sin embargo, en algunos de mis momentos delirantes, sigo acariciando la posibilidad de que el alba disuelva los monstruos. Quien sabe.
En Gym Factory se trabaja con insistencia en el empeño de proveer información a sus lectores, recogiendo en sus páginas todos los contenidos relacionados con el fitness, dedicando espacios orientados tanto a profesionales como a entrenadores, realizando un continuo esfuerzo en mantener actualizados los conocimientos de sus seguidores. Este patrón informativo es el que nos conviene: colaboradores cualificados y con experiencia que enriquecen su aportación con la diversidad de sus opiniones: un modelo óptimo para divulgar un estilo de vida conveniente para todos. 



lunes, 23 de diciembre de 2013

EMPRENDER O SUCUMBIR

La situación laboral que padecemos desde hace años, atestigua la precariedad de millones de trabajadores en nuestro país. Como observador cotidiano del profundo desnivel que sume en la desdicha económica a un contingente menoscabado, frágil y escaso de recursos para hacer frente a tan desoladoras circunstancias, no escapo a la inquietud de conciencia que la generalizada decepción provoca. Cientos de miles de personas, en muchos casos altamente cualificadas, se enfrentan a la tarea de buscar trabajo dispuestos a aceptar cualquier empleo muy por debajo de sus posibilidades, admitiendo salarios que ya serían bajos en el siglo pasado. En este momento hallar un empleo es el acontecimiento más feliz que puede producirse en la vida de muchos individuos.

No necesitaré explicar que en nuestro sector también se ha propagado esta lacra, desarrollándose la misma paradoja que invade a todo el tejido productivo: ha crecido exponencialmente el número de profesionales bien formados y especializados, mientras el mercado laboral se ha miniaturizado; y no sólo en lo que a cifras de empleo se refiere, también la calidad de este es frecuentemente precaria: contratos de cortísima duración, “minijobs” y salarios que suenan a broma, pero que se aceptan sin rechistar. Esta situación que es considerada por algunos empresarios como idónea, debido al ahorro en costes laborales que supone, adolece en mi opinión de falta de previsión de futuro. No desconozco las dificultades a las que el empresario esta sujeto en las circunstancias actuales, como tampoco reparo en reconocer el mérito que tiene sostener e intentar hacer rentable una empresa, especialmente cuando de una pequeña o mediana empresa se trata. Para las grandes corporaciones internacionales, mantener una situación de mano de obra barata y altas cifras de desempleo, es una situación ideal para su proyección global, pero las pequeñas empresas dependen exclusivamente del consumo interno, no es difícil entender que cuando millones de empleados asalariados perciben sueldos escasos, se hallan sumidos en lo que podemos llamar economía de subsistencia, esto irremediablemente detrae el consumo, y las pequeñas empresas dependientes del nivel de consumo interno, acaban por verse afectadas, y en el peor de los casos se diluyen. No se precisa tener profundos conocimientos de economía para entenderlo, basta con aplicar el sentido común.
Conocer la realidad, por dura que sea, no significa abandonarse al pesimismo. Eso sí, debemos aprender a superar las contrariedades sirviéndonos de nuestros propios recursos; ya lo sé, es difícil, sin embargo esperar a que mejoren las circunstancias por la mera actuación del devenir, puede acabar haciéndonos morir de paciencia. Tal vez emprender sea la única solución posible para algunos; y aun cuando los medios económicos sean limitados, crear una empresa puede ser factible, ¿difícil?, ya lo veremos. 

El principal impedimento que encuentra un trabajador decidido a emprender, es la escasez o ausencia de capital inversor. Sus posibilidades de obtener financiación son mínimas, y en las condiciones actuales completamente nulas, si además se encuentra en situación de desempleo, sus escasas posibilidades se disipan sin más. Pero cuando el mercado laboral no ofrece ninguna perspectiva, la única solución es inventarse el trabajo, es decir, recurrir al autoempleo; y cuando los medios individuales son insuficientes, no queda más remedio que buscar una fórmula colectiva. Recientemente he conocido de primera mano, diversas actuaciones llevadas a cabo por nuevos emprendedores, basadas en el criterio de trabajo asociado. La ventaja que tiene esta modalidad empresarial que conocemos como cooperativa, es que la inversión de cada uno de los componentes que la integran, se reduce sustancialmente por estar repartida entre todos ellos en partes iguales, esto hace que sea una opción asequible cuando se trate de una pequeña empresa que no requiera gran inversión. Trasladado al ámbito del fitness esta es una propuesta viable, todo lo necesario es un grupo de profesionales cualificados y a ser posible con cierta experiencia, un proyecto realista y una orientación bien estudiada. No se precisa una gran instalación, el enfoque correcto para una empresa de pequeña inversión es la especialización. Pensemos, por ejemplo, en un centro exclusivo de entrenamiento personal con 6/8 entrenadores, el equipamiento imprescindible, bien orientado a una clientela específica y un servicio excelente. Con todos estos ingredientes, un pequeño esfuerzo económico y mucha imaginación, salir de la incertidumbre laboral puede ser un hecho, al menos para los más intrépidos y sagaces. Si estáis interesados en el autoempleo y entre emprender o sucumbir elegís la primera opción, podéis encontrar amplia información de los requisitos y trámites para formar una sociedad cooperativa en www.crear-empresa.com .
Celebraría haberos proporcionado ayuda o siquiera inspiración.


miércoles, 16 de octubre de 2013

FITNESS CON FUNDAMENTO

Desde que el fitness inició su implantación, proponiendo un método o sistema para mejorar el estado de forma física en el más amplio sentido de la expresión, hemos visto incorporarse a su ámbito numerosas propuestas sucesivas presentadas con la aureola de novedosas. Algunas de ellas, las más peregrinas, sucumbieron pronto; otras, algo más perdurables tampoco soportaron la criba del tiempo, y sólo las más fundamentadas perviven configurando lo que llamamos fitness. En realidad hay ya tantas actividades en este espacio, que se hace difícil definir el fitness como actividad deportiva concreta, pues todas estas modalidades en conjunto, establecen una línea difusa nada fácil de determinar.


En esencia, fitness es un concepto que sintetiza en una palabra un estilo de vida. Si lo analizamos en profundidad, encontraremos que su práctica habitual y seria, muestra cierta actitud de “rebeldía” contra estilos de vida tradicionales marcados por hábitos probadamente insalubres. El practicante de fitness adopta comportamientos que son avalados como saludables, en contraposición a la todavía forma de vida mayoritaria que descuida aspectos tan esenciales como una correcta alimentación, un programa de ejercicio físico adecuadamente diseñado y cuantos recursos tiene a su alcance para procurarse una vida disfrutable.  
Es comprensible y de todo punto legítimo, que esta industria deportiva, invente, cree y desarrolle productos que incrementen las oportunidades de negocio, e igualmente comprensible y legítimo es que algunos deslicemos una mirada crítica desde la exigencia profesional. El argumento más usado para sustentar la introducción de actividades novedosas, suele ser la necesidad de que el ejercicio físico sea divertido para mantener interesado al cliente. Seguramente no le falta razón a quien así piensa, y es una evidencia que una buena parte del público asistente a los gimnasios se siente atraído por las actividades “divertidas”. Estoy de acuerdo en que se le ofrezca al cliente lo que quiere, y si lo que quiere es diversión, justo es que se le provea de ella.


Sin embargo, desde mi punto de vista, convendría aclarar algunos conceptos e intentar ejercer nuestra profesión con todo el rigor exigible. Entiendo que la práctica de fitness es un medio para progresar en el estado de forma  y alcanzar, como mínimo, un aceptable nivel de acondicionamiento físico. Bien, sabemos que un individuo en baja forma responderá positivamente ante un grado de esfuerzo físico inmediatamente superior al que realiza en su vida ordinaria, por tanto, puede empezar a progresar practicando una actividad recreativa que le permita divertirse, si ésta supera en intensidad a la que está habituado; y puede mantenerse en este nivel si todo lo que pretende es divertirse, eso sí, una vez adaptado, esto no le reportará más beneficio que pasar una tarde en el cine. Ahora bien, si por el contrario pretende seguir progresando y elevando el grado de acondicionamiento, entonces precisará de algo más que el mero esparcimiento, sencillamente porque en este punto, alcanzar progresos comporta un nivel de esfuerzo difícilmente compatible con la diversión, por lo que prescindir de reparos en explicar este concepto simple, debería ser de obligado cumplimiento desde una óptica ética.
Por razones que no valoraré, pues no conciernen al caso, existe en todo el ámbito empresarial la imperiosa necesidad de presentar novedades de forma continua y sucesiva, creando una situación de eventualidad constante en todo lo que se inventa, así se impone una vanguardia muy activa destinada a innovar en un esfuerzo perenne por la competitividad. Si bien esta dinámica es altamente productiva y enriquecedora, conviene, no obstante, examinar y, por qué no, poner en tela de juicio las novedades, especialmente aquellas cuyo único fundamento es exclusivamente la novedad. A mi edad, que empieza a ser avanzada, he vivido lo suficiente para saber que, salvo excepciones, no hay nada nuevo en las novedades, pues en su mayoría vienen a ser variaciones de lo que ya existe. Además, nada es mejor por ser nuevo si no está avalado por argumentos que lo demuestren. El significado de innovar es hacer cambios introduciendo novedades, pero también significa llevar algo a su estado anterior, lo que es muy conveniente cuando los cambios son a peor.
Poniendo la lupa en el fitness, podemos acercar ciertas actividades muy novedosas e ¿innovadoras?, que en mi discreta opinión y la de un grupo de entrenadores y diversos profesionales de la salud con quienes he consultado, pueden comportar claro riesgo para sus practicantes: altos impactos reiterados, frecuentemente con cargas adicionales, acrobacias que requieren de una pericia poco probable en aficionados inexpertos y diferentes tipos de levantamientos de cargas técnicamente dudosos. No me propongo alzarme contra nadie, pues considero que, desde su exclusiva responsabilidad, un individuo es libre de elegir lo que le plazca si con ello no causa perjuicio ajeno. Mi propuesta no es más que una llamada a la sensatez y el sentido común. Creo que el fitness cuenta con métodos seguros y eficaces para proveer a cualquiera del estímulo óptimo que le lleve a conseguir el mejor estado de forma posible con el mínimo riesgo. Pero lo más destacable es que estas actividades con alto riesgo de lesión, cuando son sometidas a un detenido estudio se comprueba que tampoco son novedosas, sino, como advertía anteriormente, variaciones de prácticas que ya fueron superadas por otras más sólidas y efectivas y sobre todo más seguras para obtener los resultados que el fitness propone. Si sólo nos preocupa el negocio inmediato, creemos modas aunque no sirvan para mucho, cuantas más mejor. Pero si queremos ser útiles a la sociedad, sin por ello renunciar a un negocio sólido y con futuro, entonces comprometámonos a difundir el fitness con fundamento.

jueves, 5 de septiembre de 2013

LA COMPETENCIA ACTUAL EN EL FITNESS

En el mundo empresarial, la competencia ha sido siempre un factor determinante en la evolución y desarrollo de las empresas con aspiraciones a consolidarse en el mercado. También un motivo de preocupación constante, ya que ignorar el funcionamiento de la competencia, comporta el riesgo de ser expulsado del aludido mercado en el que se necesita una continua y definida presencia. El aspecto más positivo de la competencia, a menudo voraz, es el alto nivel de exigencia al que somete a toda empresa competitiva.


En nuestro ya maduro sector del fitness, la competencia tiene sus peculiaridades, como sin duda sucederá en otros sectores. El fitness ha ido evolucionando a lo largo de aproximadamente cuatro décadas, con un ritmo de crecimiento muy rápido, debido a la irrupción de una gran demanda súbita aparecida a principios de los ochenta del reciente pasado siglo, circunstancia en la que muchos emprendedores percibieron una buena oportunidad de negocio. No se equivocaron. En un principio, casi la totalidad de las iniciativas saboreaban el éxito, los gimnasios mantenían un flujo permanente de nuevos afiliados, algunos llegaban a verse desbordados por un número tan elevado de altas que minimizaba la repercusión de las bajas por muy numerosas que fueran. Posteriormente, ya en la última década del pasado siglo, fueron surgiendo cambios que siguieron impulsando el desarrollo del fitness: extensión y diversificación de las actividades colectivas, ampliación de servicios e importantes mejoras en la calidad de las instalaciones. En su comienzo, fueron los pequeños gimnasios los que crecieron de manera exponencial, inmediatamente comenzaron a llegar las grandes cadenas ofreciendo instalaciones de gran tamaño con propuestas atractivas y variadas. En este punto irrumpieron las instalaciones públicas, tratando de emular a sus predecesores, a la vista de su éxito manifiesto.
El resultado de este conglomerado de iniciativas, devino en profusión de centros deportivos de características similares; los pequeños gimnasios dejaron de crecer en número para hacerlo en tamaño, y las grandes instalaciones públicas y privadas se hicieron aún más grandes. La competencia entre los centros deportivos empezaba a notarse, si bien transcurría atenuada por una demanda que seguía creciendo, eran tiempos de auge económico, mejora del estado de bienestar e importante aumento del poder adquisitivo, la clase media mostraba síntomas de estabilidad y se preocupaba de aspectos de su vida que iban más allá de cubrir sus necesidades.


Aquellos buenos tiempos acabaron, y la situación actual es muy distinta, ahora la competencia nos exige poseer la capacidad de combatirla. Tengamos en cuenta que, ya antes de que la vigente crisis económica se manifestara, nuestro sector empezaba a estar saturado debido a un vertiginoso crecimiento de la oferta, animada por un fundamentado optimismo. Ahora tenemos una situación muy diferente, y el optimismo ha dado paso a una cautela igualmente fundamentada. Es cierto que nuestro sector no es el peor parado y muestra signos de vitalidad, sin embargo, sabemos que no todos sobrevivirán, por no hablar de los que ya se han retirado.
La competencia actual requiere de la ágil habilidad de adaptarse al brusco cambio social recientemente acontecido. Así vemos como surgen propuestas tentadoras a bajo precio, conviviendo con otras opciones bien asentadas años atrás que se ven obligadas a dar respuesta a una competencia difícil y agresiva. Para ser concreto explicaré un caso específico, exclusivamente basado en mi observación que, aunque intenta imponer la más rigurosa objetividad, puede en parte obedecer a meras conjeturas e interpretaciones.
Ubicados en un núcleo urbano de gran población, conviven dentro de un radio relativamente corto, varios centros de fitness de distintas características: un centro low cost, una gran instalación perteneciente a una conocida cadena, una instalación pública y un gimnasio, ya longevo, que ha sobrevivido sagazmente a los embates de una competencia teóricamente superior.
Basándome en la atenta observación, compruebo que desde la aparición del centro low cost, ofreciendo precios que ya hubieran sido llamativamente baratos veinticinco años atrás, el centro de la gran cadena, responde con insistentes ofertas atractivas en las que incluyen una apreciable reducción de precios, claro signo de que la barata competencia hace mella en sus resultados, ya mermados obviamente por la prolongada situación de crisis. En estas circunstancias, los centros low cost y las instalaciones públicas, gozan de mejores condiciones para obtener estimables resultados. Pero qué sucede con el veterano gimnasio, enfrentado a esta fuerte competencia de tres grandes instalaciones en su misma área urbana. En teoría debería haber desaparecido, pero no, no lo ha hecho, todo lo contrario, se ha fortalecido notablemente, y ha hecho justo lo opuesto a su competencia. Ha reducido el número de actividades y ha apostado por la especialización. En vez de reducir precios, se ha dedicado a vender y garantizar resultados a sus clientes, se ha deshecho de la necesidad de masificar sus instalaciones, ofreciendo comodidad y disponibilidad a los usuarios; y sí, ha reducido el número de clientes, pero mejorando la satisfacción de los que tiene. El entrenamiento personal es su servicio más destacado, para el que ofrece fórmulas de pago muy adaptables a distintas posibilidades económicas (esto no implica bajar precios), y lo mas destacable es que, en los dos últimos años, ha obtenido los mejores resultados económicos de toda su larga historia, y en plena crisis.
AUTOR: ANTONIO MANZANO.

jueves, 13 de junio de 2013

LA ESENCIA DEL FITNESS

Divulgar los beneficios de la práctica del fitness desde un medio como Gym Factory, es tan habitual y cotidiano que tratar de explicarlo sería obvia redundancia. También está sobrentendido que desde aquí se propongan iniciativas de distinto carácter destinadas a promover, fomentar y actualizar el fitness y las distintas actividades que éste abarca, así como proyectar ideas de estrategia comercial avaladas por la formación y experiencia de diversos profesionales especializados en dirección y gestión deportiva. En definitiva, un equipo técnico heterogéneo que aglutina todas las áreas de un sector siempre en auge y exigente en su proyección futura.


Desde este espacio que generosamente me concede G. F., me propongo exponer algunas ideas acerca de lo que considero es el fitness en esencia, y con qué nobles fines debería plantearse su aplicación práctica que, a mi entender, convendría dirigirla hacia objetivos que determinen su verdadero valor. Este valor esencial al que me refiero se centra en la aportación comprobable que el fitness y su propuesta de estilo de vida tienen individual y colectivamente. En el plano individual los beneficios de su adecuada práctica son constatables y probados, en el colectivo, la positiva repercusión social de esta actividad no parece que haya sido ponderada rigurosamente. Sería interesante disponer de datos fiables al respecto, si los hay yo no los tengo, sólo puedo servirme de la evidencia observada a lo largo de casi cuatro décadas. Me gustaría saber, por ejemplo, cuál es el coste sanitario medio por individuo entre los practicantes de fitness de forma habitual y prolongada para compararlo con el coste medio general. También sería interesante conocer sus efectos en la llamada medicina preventiva que podríamos llamar también ahorrativa, si como nos han enseñado prevenir es curar. Todo esto nos da una idea de cuál es nuestro verdadero valor, de la aportación patente que el fitness brinda a la sociedad, más allá de modas triviales, culto al cuerpo desmedido y adicción a la imagen. En mi opinión esta es la clave: la aportación. 

Es comprensible y legítimo que como empresarios de este o cualquier sector, se busque el beneficio económico, sin embargo, del modo de alcanzarlo puede depender conseguir resultados duraderos. Si desarrollamos el ejercicio de nuestra profesión como un mero acto mercantil: venta de un producto o servicio resultante en ganancia o provecho económico, aún sin perjuicio de que este hecho sea gratificante, limitaría nuestras posibilidades de aportar elementos de valor: componentes esenciales de la filosofía fitness. Pero si fijamos nuestro objetivo primordialmente en la obtención de logros y beneficios para nuestros clientes; si sabemos transmitir y demostrar verazmente que nos ocupamos de satisfacer sus pretensiones; si manejamos adecuadamente la sensibilidad, empatía y capacidad de instruir y enseñar el estilo de vida que promulgamos, estaremos produciendo la aportación a la que me refiero. De esta forma el objetivo es compartido con el cliente, y el hecho de compartir favorece y humaniza las relaciones. No se me ocurre una manera mejor de lograr una arraigada fidelización.


La propuesta de esta reflexión se inspira en la aportación como objetivo, es decir, ofrecer elementos de valor que proporcionen mejoras y beneficios a otros; y no me estoy refiriendo a un acto meramente altruista, lo cual ya sería meritorio per se, lo que trato de exponer es la idea de no confundir objetivo con resultado: me explico. Si como objetivo elegimos la citada aportación, el resultado derivará en beneficio económico: justa compensación al trabajo realizado. Sé por experiencia que los méritos no siempre devienen en fortuna, pero es rotundamente cierto que, con frecuencia, ésta es sucesora de aquellos. Por tanto, cultivar méritos aumentará las posibilidades de obtener beneficios no solo de tipo económico, también puede acercarnos a esa parte de la suerte a la que no se llega sin buscarla.  
Existen pocas dudas de que se avecinan cambios importantes, hecho que por otra parte genera incertidumbre, ya que tales cambios no son fácilmente predecibles, y habremos de servirnos de la intuición para afrontarlos con cierta garantía, estando bien atentos a las tendencias que se vayan produciendo. El razonamiento lógico también nos puede ayudar, por lo que buscar respuesta futura a la situación actual dentro de un marco de cohesión deducible, favorecerá hallar la orientación que debemos dar a nuestros planes de actuación. La aventura de despejar incógnitas de futuro implica asumir riesgos, pero cuenta con la ventaja de que los acontecimientos no nos cogerán dormidos.

Creo que los nuevos tiempos van a modificar los planteamientos de vida de muchas personas, que devendrán cautas y reflexivas, probablemente también menos manipulables y con mayor determinación en sus decisiones en general, capaces de discernir sobriamente el valor real del aparente. Esto exigirá situarse a la altura de las circunstancias. Frecuentemente las estrategias de marketing contemplan al individuo como sujeto susceptible de consumir, cuya conducta puede ser dirigida o modificada mediante el estímulo adecuado, y es verdad. Empero, si ahondamos en el concepto del fitness, hallaremos que sus practicantes son algo más que meros consumidores efímeros u ocasionales (también los hay pertenecientes a esta categoría), pues el fitness en su concepto intrínseco influye al individuo en su “autorrelación”, y su práctica habitual tiene una repercusión trascendente con independencia de cuales sean los objetivos que lo motivan.


Si concedéis algún valor a los argumentos precitados, entenderéis perfectamente por qué es importante la aportación en toda su dimensión profesional y humana. Somos algo más que desarrolladores de una actividad empresarial o comercial, pues contamos con la posibilidad de facilitar cambios positivos en vidas ajenas, si honestamente somos capaces de pergeñar esta cualidad, conseguiremos una gran aportación sin que implique más esfuerzo que un acto de voluntad y buena disposición, tan solo dependerá de dar la orientación adecuada. La rentabilidad económica no se verá perjudicada por incorporar valores éticos al ejercicio de nuestra profesión, por el contrario, será un componente valioso que sobrevendrá en beneficio en sentido lato. Tal vez convenga añadir este concepto al resto de recursos y estrategias dedicadas a la promoción del fitness, apenas necesitamos un ápice de inspiración para profundizar en su esencia.

AUTOR: Antonio Manzano.
 
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