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lunes, 23 de junio de 2014

HOLA AMIGA... CUÁNDO EMPEZAMOS A ENVEJECER?

¿Cuándo empezamos a envejecer? ¿dónde está la barrera a partir de la cual una mujer necesita un tratamiento antienvejecimiento? 


Hoy tuve una paciente encantadora de 82 años, y que no aparentaba más de 72. ¿por su piel? ¿por su postura? ¡Por sus ojos! Por la viveza que se veía en ellos. 
La primera idea a plantear es que el envejecimiento no es un estado, sino un proceso y que viene definido por esa pérdida de energía progresiva. Todo en el universo, como definen las leyes de la termodinámica, tiende a niveles cada vez más bajos de energía y, por tanto al desorden. Si yo no pongo energía en mi casa, esta estará cada vez más desordenada y estropeada. Si quiero orden, tendré que poner energía de modo que cada cosa sea colocada en su sitio. En nuestro cuerpo ocurre igual, es nuestra casa, y está cada vez más desordenada, más estropeada, más envejecida, porque nuestra energía disminuye con el tiempo. Y esto es normal, refiriéndonos a un envejecimiento saludable, no a la geriatría, que estudia las enfermedades ligadas a la tercera edad. Las centrales energéticas de nuestras células se van oxidando y apagando, y vamos sufriendo el agotamiento de defendernos de unos hábitos que van en contra de nuestra naturaleza. Sufrimos una pérdida de energía y un aumento de la vulnerabilidad. Cada 24 horas nuestro cuerpo produce 300 billones de nuevas células (de ellas en torno a un millón son cancerígenas), y la calidad y la salud de las nuevas células determina la velocidad de nuestro envejecimiento. Si nuestro organismo está muy intoxicado, las nuevas células serán cada vez de peor calidad (más “viejas”) El ADN va perdiendo calidad en cada división celular por efecto de las llamadas telomerasas (uno de los más prometedores puntos de investigación de los últimos tiempos para revertir el envejecimiento).
Son cambios normales, que haya una disminución en la memoria, en la masa muscular, en el rendimiento físico, en la actividad circulatoria, en la calidad del sueño, en la densidad ósea, en la cicatrización de las heridas, en la flexibilidad, en la potencia sexual, aumentos en los niveles de colesterol, en la grasa corporal, en la inestabilidad emocional, la fragilidad de pelo y uñas, alteraciones de los niveles de glucosa en sangre, desajustes hormonales, artrosis, pérdida de la agudeza visual y auditiva. El agua corporal total disminuye en la mujer del 54 al 46% entre los 30 a los 70 años y la piel se afina y se arruga. Las papilas gustativas disminuyen un 70% también entre esas edades. El contenido de minerales del hueso disminuye un 25-30% de los 40 a los 80 años. Todo esto es normal, no es enfermedad.

La solución: en definitiva, a mayor energía, menor velocidad de envejecimiento. Implica limpiar las arterias, recuperar los niveles hormonales, flexibilizar los músculos y articulaciones, acelerar los procesos metabólicos, aportar brillo y textura a la piel, aumentar el tono muscular, mejorar el sueño, disminuir el cansancio y la fatiga, mejorar las digestiones, sentir de nuevo la vitalidad. Por eso el objetivo real del antienvejecimiento es la vitalidad, que crece y se nutre con tu energía. Cuando esa energía escasea, entonces perdemos el control y los síntomas y la enfermedad avanzan dolorosamente. 
Piensa que en la mayoría de los casos son tus propios hábitos los que te enferman y envejecen: una mala alimentación, la presencia frecuente de tóxicos, la falta de actividad física, un sueño de mala calidad, carencias en vitaminas esenciales, un estrés mal orientado,
una idea recurrente que no eres capaz de sacar de tu cabeza, una adicción que no puedes controlar, etc, pueden agotarte de tal modo que te sea imposible mantener un nivel adecuado de salud (de VITALIDAD).
No es razonable que te mantengas haciendo las mismas cosas de siempre y esperes que haya cambios en los resultados.
En primer lugar, cuando piensa en una mujer envejecida, la imagen que nos viene es la de una persona con falta de movimiento, y esto es clave. La actividad es clave en la mujer. El ejercicio físico mejora todo el ambiente hormonal, incrementa la testosterona (la hormona de las ganas de vivir), hace que los huesos pidan y retengan calcio, mejora la postura e impide que aumenten las curvaturas de la espalda, tonifica la circulación, activa el cerebro, disminuye el estreñimiento, aumenta el metabolismo, etc. Es aún más importante que en el caso del hombre, pues este tiene más facilidad para mantener su masa muscular y su densidad ósea.  Un buen programa de ejercicio puede obrar milagros en nuestra vida.
La dieta es clave también. Hay alimentos que nos dan energía, y hay alimentos (y hábitos) que nos la quitan al necesitar defendernos de ellos. Por ejemplo, es frecuente que la lechuga vaya mal en la mujer con estreñimiento, o que el tomate perjudique en caso de artrosis, o el zumo de naranja en problemas de vesícula o en obesidad. Por el contrario, poca gente sabe el poder de oxigenación de la remolacha, o para potenciar los pulmones del jengibre. ¡Saber qué comer es crucial! 
A nivel de suplementos hay muchos interesantes, como la Q10, el colágeno, la vitamina D, los probióticos, la acetil L carnitina, la taurina, la melena de león, el córdiceps, el selenio, la maca, el ginko biloba, etc…200 mg de Q10 pueden poner de nuevo en marcha las centrales energéticas de tus células. Un gr de Acetil L Carnitina aumenta la agilidad mental, incrementa los niveles de la “hormona de las ganas de vivir” y es antidepresiva. La melena de león es un hongo con capacidad de regenerar partes del cerebro envejecidas y de mejorar a la vez el tubo digestivo, etc.
En otros países hay también alternativas farmacológicas que aún no han sido admitidas en España, tales como la hormona de crecimiento, la terapia de hormonas bioidénticas, las terapias celulares o los tratamientos de las telomerasas, de las que, ojalá podamos disfrutar pronto aquí, sin tenernos que ir a USA o a Suiza, etc. Tan útiles en tratamientos para la menopausia, la depresión, la fatiga, etc. Aquí de momento obtenemos muy buenos resultados con la homeopatía y la fitoterapia como terapias suaves, y nos servimos de test diagnósticos muy eficaces sobre los tipos metabólicos, intolerancias alimenticias, desequilibrios hormonales, etc. 
Manejar nuestras emociones de forma que hagan de nuestra vida algo constructivo para nosotros (en vez de destructivo), resulta hoy bastante complicado, dado que no nos han enseñado a tener herramienta emocionales para eso. La edad debería proporcionarnos la experiencia para darnos cuenta de no dar a las cosas más importancia de la que tienen, y de no dejarnos afectar por patrones que no son nuestros, sino adquiridos. A aprender a distinguir los pensamientos de las emociones, a descubrir como parar de pensar para prestar atención a nuestros sentimientos e intuiciones, etc. Hay pocas cosa que nos desgasten más que nuestra forma de pensar, y esto tiene repercusión en todos nuestros órganos y sistemas corporales, apareciendo cuadros tan complejos como la fatiga crónica o la fibromialgia. 
Actividad física regular, buenas pautas de alimentación, suplementos adecuados, y una buena actitud mental/espiritual frente a la vida con la atención puesta en lo que nos acerca a ser más felices son las claves del envejecimiento saludable y de la energía y vitalidad duraderas.
Salud.

martes, 6 de mayo de 2014

EL SUEÑO DE LA BELLEZA. NUTRICIÓN PARA EL ATRACTIVO.

Aunque parezca que la belleza se puede realzar con tratamientos desde fuera, las terapias más efectivas con diferencia son las que se realizan desde el interior del propio organismo. Y el concepto fundamental es que tu belleza nace en la vida que se expresa en tu mirada. Cuando te miras en el espejo, lo primero que identificas, lo primero a lo que te diriges es a tus ojos. Después te llamarán la atención otros rasgos de tu rostro, por sus proporciones, o porque indiquen muestras del paso del tiempo. Y la mirada nace de la energía que sientes dentro de ti. 


Un cuerpo cansado tiene una mirada caída, y tiene un rostro caído y tiene un cuerpo caído. Nadie puede sentirse bello si no va acompañada esta sensación con la vitalidad. Es la vitalidad en tus músculos, en tus órganos, y también en tu pensamiento, en tus emociones. Cuando pienses en un tratamiento de belleza o de rejuvenecimiento, piensa en un tratamiento para revivir, para volver a poner vida y acción en todo tu cuerpo. Así, si la belleza se perdió, también se puede ganar. Si aportamos al nuestro cuerpo más vitalidad, no solo la sentiremos nosotros, sino que será evidente en los que nos rodean. Del mismo modo el que acude a los tratamientos de belleza busca sentir esas “mejoras” en si mismo y que estas se hagan evidentes ante los demás. Suele ser una decepción cuando alguien se opera del pecho y nadie lo nota, o cuando se realiza un lifting facial o unos hilos de oro y pasan desapercibidos…
El punto de inicio para un tratamiento de belleza integral debería ser sacar toda la basura fuera, es decir, empezar por limpiar el interior del organismo, desde la sangre y el sistema linfático hasta el intestino, el hígado y los riñones. Si los órganos no son capaces de eliminar las toxinas de nuestro interior, se eliminarán al exterior a través de la piel estropeándola. Es muy importante también oxigenar, hacer que el oxígeno llegue a todos los rincones del organismo, y reponer todos los nutrientes fundamentales, ese selenio o el zinc indispensables, los antioxidantes, reactivar las defensas, que no falte esa vitamina D. También hay que prestar atención a las hormonas y buscar la manera de equilibrarlas de una forma natural, para lo que contamos con la ayuda de la fitoterapia, la homeopatía, los oligoelementos, etc. Entonces ya nos metemos con la piel, con la grasa, con el pelo, y para eso disponemos de un inmenso arsenal nutricional. Satisface cuando un paciente así tratado te cuenta como sus amigas no paran de intentar sonsacarle que “qué es lo que se ha pinchado en la cara”, cuando no ha sido preciso pasar por ninguna incómoda intervención.  


Indudablemente, el que “no es bello” no va a serlo de forma repentina por unas inyecciones o unas sesiones con máquinas. Se podrá sentir más cuidado, más dedicado a si mismo, camuflando lo que vive como imperfecciones, pero eso no lleva a que mejore la vida con tu pareja, ni tus relaciones con los demás, ni como te valoran, ni lo que les llega de ti. El paciente que busca un cambio en su estética es porque se siente descontento consigo mismo y no es infrecuente que  termine descontento también con su tratamiento, porque sus expectativas eran que la vida fuera también más bella con su transformación. Yo prefiero hacer su vida más bella. Me refiero a la belleza de unos ojos vivos, de una postura erguida que demuestre energía y de unos movimientos sueltos con vitalidad, a una mente despierta y ágil, y a un estado de ánimo que irradie atractivo para acercar a aquellos que vibran como nosotros. Como somos fruto de nuestros hábitos, este será un punto crucial a la hora de preparar un tratamiento de belleza efectivo.
Esto exige ciertas medidas en relación a la dieta, como rebajar el café (tiene más de 800 tóxicos para el hígado), solucionar el estreñimiento, eliminar aquellos alimentos que inflaman al intestino, los que nos retinen líquidos, los que nos roban energía, etc. Es algo así como hacer una “auditoría” del “sistema económico” de la energía y la saludo del paciente, y determinar donde está “invirtiendo bien” sus hábitos, y en cuales debe dejar de “invertir” porque no son rentables o directamente arruinan su salud. De inmediato el paciente nota que se deshincha (sin pagar un dineral en sesiones de máquinas), y es porque se desinflama solo con el hecho de cambiar de alimentos y ajustar unos simples hábitos.
Y suplementos. Para la piel algo tan sencillo como la coenzima Q 10 y el colágeno, pero no inyectados ni en cremas, sino ingeridos, que es como mejor actúan y son más eficaces con diferencia. Yo utilizo el Vita Q10 y el Colagen Pro de Keypro como parte del programa. La coenzima en esas dosis (200 mgr por día) junto con la carnitina,  no solo mejoran el aspecto de la piel de una forma evidente y rápida, sino que son el mejor suplemento para recuperar la energía de nuestras células de la que disfrutábamos en nuestra juventud. La formulación del Colagen Pro combina las propiedades del colágeno, con el ácido hialurónico y con antioxidantes del tipo resveratrol, de manera que sus efectos sobre la piel son muy potentes, a la vez que sobre las uñas, pelo, articulaciones, etc, por lo que no es de extrañar que tras dos meses de tratamiento, los pacientes no me permiten retirarles el producto pues quieren seguir prorrogando sus efectos entre los que se incluye, por ejemplo, como todas sus amigas la preguntan que qué es lo que se ha pinchado en la piel para estar asi…
De esta manera estamos nutriendo y mejorando, sin dañar, sin el dolor de muchas intervenciones, sin sus riesgos y sin su coste. La diferencia con las cremas  y cosméticos es muy importante pues la mayoría de ellas aportan componentes necesarios para la cremosidad, absorción y estabilidad del producto cuyos efectos cancerígenos están demostrados, como en el caso de los parabenes y derivados del petróleo. 
El ejercicio es otra parte fundamental de nuestra belleza, pues activa hormonas como la IGF1 imprescindibles para mantenernos jóvenes, o la testosterona (la llamada “hormona de las ganas de vivir”) y es clave para que nuestra postura no se vaya “retorciendo” con los años. Si permitimos que la masa muscular se vaya perdiendo, también perderemos sostén para la piel y perderemos metabolismo. De este modo tendremos ese aspecto de que las “carnes se caen” y de que “todo se descuelga”. No podemos olvidar que el músculo es nuestro motor y que, por tanto, a más motor, más calorías consumimos. Si perdemos músculo el metabolismo también cae.
Y el sueño, el descanso, imprescindibles. No duermas y no se pondrá en marcha la belleza. Unos ojos agotados, caídos, hinchados por las horas de vigilia. Más importante que cualquier tratamiento de vitaminas inyectables que te quieran vender. Muchos recurren a la melatonina, que solo te servirá para mejorar el sueño en los casos en los que tengas carencias de melatonina, si tus niveles son normales no te hará ningún efecto positivo (se puede medir en analíticas de sangre). Mucho más efectivo suele ser recurrir a suplementos del neurotransmisor GABA a las dosis precisas, que tantos casos de insomnio nos ha resuelto en consulta.
Se amanece con la belleza, esta en el ser, se puede crear, y vivir.
Salud.

lunes, 17 de febrero de 2014

REVISA TUS HÁBITOS

Ha empezado un año nuevo, y puede que sume un año más para ti, o puede que suponga uno o varios años menos si sabes dar a tu organismo la vitalidad de un cuerpo más joven.
Hoy eres como eres, fruto de dos cosas: eres fruto de tu genética y fruto de tus hábitos. Esto configura tu estado de salud actual e incluso el pronóstico de lo que puede ser en el futuro. 
Sobre la genética poco podemos influir (aunque en otro artículo te desvelaremos como hacerlo, tal como nos dicen científicos del calibre de Bruce Lipton), de modo que es sobre tus hábitos donde podemos ejercer cambios más rápidos y eficaces. 
Los hábitos que tienes te han hecho como eres ahora. Si tu genética no te favorece en algún terreno, deberás ser aun más cuidadoso en que tus hábitos fortalezcan esa debilidad. Si tienes tendencia a anemia, por ejemplo, no deberás tomar café o té después de las comidas, dado que de este modo el hierro de la comida no se absorberá y esto será perjudicial para tu salir del estado anémico. Si tienes una tendencia familiar a infartos no puedes dejar de controlar tus niveles de vitamina B12 y de ácido fólico, que son fundamentales para que no se inflamen las arterias y atrapen al colesterol.
Supongamos que haces ejercicio de forma regular, es decir, que el ejercicio es un hábito que tienes. En un artículo anterior te comentaba como el entrenamiento intenso y regular suponía un estrés para tu vida, que ponía en marcha un proceso de adaptación en el cual el cuerpo iniciaba cambios del tipo usar la grasa como combustible, aumentar las enzimas musculares de la resistencia, captar más calcio en los huesos, generar más masa muscular, etc. Es un hábito y genera cambios. Hoy quiero que seas consciente de lo importante que puede ser el ejercicio para tu vida y como puede ser el elemento número uno de tu rejuvenecimiento y de la prevención de muchas enfermedades, fortaleciendo todo tu organismo. 
Evidentemente, los primeros efectos que genera el ejercicio son los relacionados con el metabolismo. Es clave para la normalización de los niveles de glucosa en sangre, y de todas las hormonas relacionadas con su metabolismo, lo cual afecta directamente al metabolismo de las grasas. Tanto el ejercicio aeróbico como anaeróbico utilizan la glucosa como combustible, y la práctica deportiva hará que la manejemos mejor. Esto es ampliable al metabolismo de las grasas. Ya hemos comentado en otros artículos como el ejercicio aeróbico consume grasa durante el momento del entrenamiento, mientras que el ejercicio anaeróbico, de alta intensidad y poca duración, es aún más eficaz que el aeróbico, ya que promueve el metabolismo graso durante las horas siguientes al ejercicio y de zonas más amplias del cuerpo (el aeróbico solo mueve grasa de cintura para arriba, así que chicas….no os es muy útil…). Un factor más por el que cada vez se aboga más a favor por las ventajas de trabajo anaeróbico. En relación a la glucosa, se podría decir que un diabético, no lo es durante el tiempo en que se ejercita, ya que no depende de la insulina en ese momento para movilizar la glucosa, sino de la adrenalina. Si es tu caso, no puedes dejar de entrenar a diario, pero con entrenamientos cortos, porque de otro modo, la glucosa bajará demasiado y se segregará glucagón que la volverá a aumentar en sangre desde el hígado. Para defenderse del esfuerzo del ejercicio, tu organismo activará a las hormonas que permiten utilizar la grasa como combustible y así adelgazar. Recuerda que si te pasas de entrenar, por el contrario, para poder defenderte del sufrimiento del ejercicio, tu cuerpo bloqueará las hormonas de adelgazar para que la grasa dure y te permita “seguir vivo” ante el desgaste enorme del ejercicio. 

Este punto es muy importante y no parare de insistir en él. El ejercicio bien dosificado es uno de los hábitos más potentes que puedes incorporar en tu vida. Mal dosificado entra en la misma categoría de los hábitos malos y de desgaste general. Un exceso de actividad te lleva al lado opuesto de todo lo que buscas. Debes entender también que la actividad del tipo que sea debe ir compensada con una alimentación, recuperación y a veces suplementación que la hagan soportable y beneficiosa. Tres días de entrenamiento por semana alimentándonos mal pueden ser más perjudiciales que cinco días intensos bien suplementados y con unas pautas adecuadas de alimentación que nos permitan sacarle verdadero partido a nuestro esfuerzo. Este punto es fundamental que lo tengas en cuenta. No si sabes que debes comer siempre hidratos de carbono en las siguientes cuatro horas al ejercicio intenso, pues de otro modo, el cortisol elevado por el estrés del entrenamiento, al no disponer de glucosas, tirará de aminoácidos del músculo y de los glóbulos blancos, por lo que el efecto de tu entrenamiento será que te bajarán las defensas. Esto es un ejemplo de cómo tus hábitos deben estar equilibrados entre si.
¿Quién no conoce el dicho de que quien mueve las piernas mueve el corazón? Esto es literal, pero lo que la ciencia nos dice hoy es que es preferible para el corazón el ejercicio anaeróbico sobre el aeróbico. Además se favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos. El aeróbico también resulta mayor productor de radicales libres y oxidación, lo cual no favorece el rejuvenecimiento que buscas.
También es conocido su efecto sobre las hormonas del rejuvenecimiento como son la testosterona, la hormona del crecimiento, la IGF1, sin olvidar las endorfinas y neurotransmisores que genera, del tipo serotonina, dopamina, GABA, etc, que afectan muy positivamente a las funciones cerebrales ligadas al manejo del estrés y al aprendizaje. La IGF1 es especialmente importante en el proceso de rejuvenecimiento, ya que actúa no solo en músculos sino también en huesos, sistema inmune y cerebro, siendo uno de los más grandes remedios para evitar la aparición de Alzheimer. Produces IGF tanto con la contracción muscular como con los estiramientos.
Estas llamadas cascadas de neurotransmisores tienen efectos muy positivos sobre el estado de ánimo. Sus efectos antidepresivos y ansiolíticos generan un sensación de placer al que muchos se enganchan positivamente para su salud. El ejercicio se convierte en un hábito de refuerzo. Piensa que durante el día somos sacudidos constantemente por el estrés, y éste necesita ser expulsado, difundido fuera del cuerpo. El ejercicio cumple plenamente esta labor. Otros pueden necesitar recurrir al alcohol, a la agresividad con las personas de más confianza, drogas, etc. No es de extrañar que el común de los padres busquen que sus hijos se inicien en alguna práctica deportiva para alejarlos de todas esas tendencias que les pueden depravar. 
¡Y qué importante es para las mujeres el ejercicio! No debería haber ni una mujer que no hiciera algún tipo de ejercicio (anaeróbico). Aparte de los mencionados efectos sobre el estado de animo y el manejo del estrés, es vital para tener un tono muscular adecuado. Piensa que el músculo es tu motor, y que tu metabolismo depende de cuanto gaste este motor. Sin masa muscular el metabolismo está bajo, la piel se cae, nadie sujeta a la columna vertebral y esta se va retorciendo con los años, los huesos sin ejercicio se quedan sin calcio y se hacen frágiles y quebradizos, se dejan de producir las hormonas de las ganas de vivir, … Con el ejercicio, sobre todo si incluyes actividades de tipo anaeróbico, tu vitalidad aumenta, eliminas grasa de todo el cuerpo, reafirmas tu cuerpo, fortaleces tus huesos, mantienes la postura con los años, mejora la libido, favorece el sueño, mantiene ágil al cerebro, refuerza tu confianza en ti misma, incrementa la vitalidad, etc. No deberían existir excusas para que una mujer no tuviese el hábito de hacer ejercicio. Yo se lo digo a todas las mujeres que acuden a mi consulta para perder peso: vamos a cambiar de objetivo. ¡Tu objetivo no será más adelgazar, sino ponerte en forma! La gente asocia adelgazar con no comer y el resultado es siempre el mismo, perder músculo, apagar el metabolismo y volver a engordar con un cuerpo experto en guardar grasa. Ponerte en forma significa que tu cuerpo es eficaz en manejar tus combustibles y que el metabolismo es el de un atleta. ¿Qué objetivo prefieres tu?
Si ya eres de los que practican ejercicio con regularidad, estarás acostumbrado a ver como tus compañeros de generación siempre aparentan más edad y peor salud que tu. Si no…mmmmm, es que hay algo que no estas haciendo bien aún. Revisa tus hábitos y ponlos a trabajar para ti.
Feliz año.
Salud.


lunes, 23 de diciembre de 2013

NO LO SE

Cada vez que un paciente acude a nuestro centro para organizar su preparación deportiva, recibe un plan de alimentos, de dieta diaria, de suplementos personalizados y ajustados a su calendario, necesidades, puntos débiles, horarios, y suelen surgir las mismas inquietudes y preguntas. En un momento dado hacemos un listado de los alimentos que más le favorecen y de los alimentos que debe evitar. Esto es clave. Y surge la pregunta: 
-¿y cuanto debo comer? 
-Espera un momento, es mi respuesta.


Seguidamente continuamos concretando lo que es un plan diario según su horario laboral y deportivo. Relacionamos los alimentos con los niveles de actividad y las horas del día, y de nuevo surge: 
-¿y de esto cuanto como? 
-Espera, es nuevamente la respuesta.
Una vez que todo el plan de alimentos está determinado, es el momento en el que le doy paso y le digo: 
-ahora si, hazme la pregunta. 
-Entonces ¿Cuánto tengo que comer?
-Y mi respuesta: No lo se.
Y es así. No hay una fórmula que diga que la cantidad de calorías a ingerir al día debe ser mi peso multiplicado por 4, dividido por mi altura y elevado al diámetro de mi muñeca…
Continuo explicándole al paciente:
-Supón ahora que soy un alumno tuyo del gimnasio, tu eres mi entrenador y yo te pregunto: voy a hacer press de banca ¿con cuanto peso cargo la barra?... ¿50 kg? ¿80 kg? ¿110 kg?...
El paciente asiente y me contesta: No lo se, depende de la persona ¡y ésta es la respuesta! Es así. No se la cantidad de comida que debes comer. Es diferente en cada persona, solo hay una regla: come lo que comes ahora, en los alimentos que te he recomendado, y un poco más. Es decir, cada dos semanas aumenta ligeramente la cantidad de comida en las dos ingestas del día que mejor digieras, en las que la digestión sea más ligera. A lo mejor ahora puedes aumentar en desayuno y merienda, dentro de dos semanas en media mañana y cena. Si mantienes la cantidad de comida también mantienes la cantidad de masa muscular, o la pierdes si aumentas tu nivel de entrenamiento. Y este concepto es otro que debes atender cuidadosamente. 
El entrenamiento y la alimentación deben ir parejos. El primer día que acudiste al gimnasio puede que colocases 5 kg a cada lado de la barra y que consumieses 1.200 kcal/dia. Si hoy pones 40 kg a cada lado estarás rompiendo mucho más músculo y estarás comiendo p. ej. 3.100 kcal/día para recuperarte. No puedes aumentar la intensidad del ejercicio (catabolismo, destrucción de músculo y combustibles) y no aumentar a la vez la ingesta de calorías. Del mismo modo que cuando de un ejercicio ya llegas a 15 repeticiones con facilidad no sigues aumentando sus repeticiones sino que añades más peso, igualmente, cuando una ingesta te resulta ligera, será conveniente “añadirle peso”. Así, tu plan de dieta se asemeja a una tabla de entrenamiento, cuando elijes unos alimentos (como elijes ejercicios) y los repartes en sesiones o comidas. Si entrenas a nivel 10 y comes a nivel 10, y decides ahora entrenar a nivel 14, perderás masa muscular si sigues comiendo a nivel 10, pues no podrás recuperar el músculo que catabolices. ¡Deberás comer a nivel 16! 
En general, lo que aumentamos son las proteínas, como decíamos en las ingestas que nos resultan más ligeras, y estos incrementos se realizan, por lo general cada dos semanas para permitir que el tubo digestivo se adapte a las nuevas cantidades. 
Los incrementos son moderados, siempre por debajo de 500 kcal de golpe, para no sobrepasar la capacidad del tiroides y que se incremente el nivel de grasa por el incremento calórico. 
También aumentamos ligeramente el nivel de grasas, en forma de carne roja, pescado azul, huevo entero, aceite de oliva y de coco, MCT, frutos secos, manteca de cacahuete, mantequilla, aguacate, etc. 
Los hidratos de carbono suben en los aledaños del entrenamiento, en las 3 horas previas y en las 4 posteriores.

Una de la claves, evidentemente, va a ser qué tipo de alimentos son los que podemos incrementar y cuales no, puesto que hay diferencias genéticas muy importantes que hacen que el metabolismo no siga las mismas reglas en todas las personas. Y así ocurre con las consultas de adelgazamiento y su altísimo índice de fracasos, más de un 80%, mientras que en una unidad hospitalaria de tratamiento de cáncer se llega hasta el 40% de éxitos. Parece que fuera más fácil curar el cáncer que hacer adelgazar ¿Será que aún no nos hemos enterado de como se hace?
Lo primero es que hacer dieta restrictiva en calorías no adelgaza, sino que enseña al cuerpo a sobrevivir en esas condiciones, le obliga a ser eficaz guardando calorías. Comer bien, eligiendo bien los alimentos, tampoco adelgaza, sino que le dice al cuerpo que deje de engordar. Mucha gente pierde peso inicialmente al comer mejor, pero se debe fundamentalmente a que los alimentos que comía anteriormente la inflamaban e hinchaban, de modo que al retirarlos se produce un fenómeno de desinflamación (de deshinche). La única manera eficaz de eliminar grasa es que esta tenga una función en el cuerpo que no sea la de reserva, sino que se utilice para defendernos del estres que genera el ejercicio físico continuado. De esto ya hablamos en nuestro artículo anterior.
Ahora bien, en la elección de los alimentos hay que tener en cuenta un factor fundamental, que es el TIPO METABOLICO del paciente. Como decíamos antes, la genética determina en qué grado disponemos de enzimas metabólicas para la grasa o para los hidratos, y esto genera tipos de metabolismo muy diferenciados que precisan alimentarse de forma muy diferente para alcanzar sus objetivos. En general, disponemos de una serie de test para diferenciarlos y concretarlos en planes de alimentación personalizados que marcan la diferencia en el esfuerzo para alcanzar los resultados deseados. No tiene nada que ver la dieta de una persona que metaboliza bien las grasas con la de la persona que obtiene su energía prioritariamente de los hidratos de carbono. Incluso los suplementos y las pautas de ejercicio deberán ser diferentes.
Una vez puesto en marcha el plan de alimentación, de suplementación y de ejercicio, evidentemente, si tienes una masa muscular de 43 kg y quieres poseer una masa muscular de 48 kg, tendrás que llevar tu ingesta hasta el nivel que te permita alcanzar y mantener los 48 kg. de forma estable. Esto es muy importante. Tanto para si deseas subir como para bajar de peso, una vez que alcanzas los kilos que deseas, recuerda que debes mantenerlos al menos 6 meses estables para que tu cuerpo se quede ahí. Si ahora pesas 85 kg, tu cuerpo desarrolla enzimas, hormonas y capilares para mantener tu peso estable en todos sus componentes. De este modo el hígado pesa igual, el hueso pesa igual, el cerebro pesa igual, la grasa pesa igual, etc. Esto es bueno para sobrevivir. Si quieres adelgazar y bajar de grasa, entonces tienes que forzar al organismo mediante estrés (ejercicio, cambio de alimentos, etc.), pero tu cuerpo intentará volver a su peso estable, que es en el que se sentía cómodo y seguro. Es el famoso efecto yoyo, que tiene más componentes negativos, ya que suele llevarnos más allá del punto de grasa en el que estábamos como compensación, deteniendo al metabolismo y haciéndolo un experto en resistir todo tipo de dietas adelgazantes. De mismo modo, si aumentas tu masa muscular y no sigues manteniendo los hábitos que te llevaron hasta allí, regresarás al peso que tenías anteriormente en tu punto estable. Sea cual sea tu objetivo, deberás mantener al menos 6 meses el resultado para que tu organismo lo acepte como estable y genere las enzimas, capilares y hormonas que así lo garanticen.
La moraleja de todo lo que te he contado hoy es que la constancia es la clave para llegar a tus objetivos, aunque está claro que ser constante en algo que no te sirve no te llevará a ningún sitio favorable. Los detalles son importantes, y hacer las cosas en la manera en la que mejor funcionan para ti es tu garantía de éxito. Eso si lo se.
Salud.

lunes, 21 de octubre de 2013

SOLUCIONES PARA LA CRISIS.

No es un buen título para un artículo, ya que andamos todos cansados de estar envueltos en la incertidumbre de este término y lo que conlleva, pero me resulta útil para centrar el paralelismo de lo que quiero plantearos hoy.  
En los cursos que doy suelo preguntar al respetable asistente si me puede decir cual es el mejor tratamiento para el cáncer… La respuesta parece obvia: ¡no tenerlo! Pues lo mismo para la crisis…no tenerla. Y ¿qué es la enfermedad sino una crisis?


Muchos pueden añadir que las crisis son las oportunidades que nos da la vida para aprender lecciones que necesitamos para tener una vida más plena (si sabemos escuchar el mensaje que nos aportan). De este modo muchas de las cosas que nos afectan no se catalogarían como enfermedades, sino como formas que tiene nuestro cuerpo de llamar nuestra atención sobre cosas que no van bien en nuestra vida, tanto físicas como emocionales. Un problema digestivo puede significar que no estoy siendo capaz de digerir mi vida, de hacer útiles para mi las cosas que me están pasando (el tubo digestivo toma lo de fuera y lo transforma para que me alimente), sino que se me están indigestando…. No deberíamos hablar entonces de enfermedad.  
Muchos hablan en estos casos de “contradicciones”. Es decir, incluso el cáncer sería el resultado de nuestra contradicción más grande: la mente contra lo que sentimos, y viceversa. ¿A quien tiene que hacer caso nuestro organismo?  ¿A lo que le dictan nuestros sentimientos y nuestro instinto , o a la mente racional y correctora? Esta es una situación de bloqueo de muchas de nuestras funciones y el cuerpo tiene que reaccionar pidiendo que se ponga solución, advirtiendo, de la manera en que seamos más sensibles, como aquel educador que recurre al castigo cuando está sin recursos después de intentar guiar a su pupilo de cien maneras más suaves. 
Del mismo modo, cuando nuestros hábitos son nocivos para la salud, los excesos o las carencias se acaban pagando. Y se pagan con crisis. ¿No quieres crisis? Pues controla tus hábitos, atiende a lo que necesitas y sientes, y no dejes que tu mente te engañe con lo que no es tuyo. 
Ahora bien ¿cómo saber cuales son los hábitos más favorables para ti? ¿cómo poner en marcha los cambios que necesitas en tu vida de una forma práctica y no solo teórica? Qué duro es cuando la teoría que conocemos es solo ruido en nuestra cabeza y no se puede materializar en acciones y en vida. Entonces es cuando te das cuenta de que necesitas un GESTOR para la ECONOMIA de tu vida. Es decir, contar con un profesional de la vida (o de la salud como suele llamarse) para que te oriente sobre donde realizar tus mejores inversiones y donde dejar de malgastar tu energía. Entonces quizás descubras que para ti es crucial invertir en más horas de sueño, solo entrenar 3 veces por semana, dejar de cenar alimentos crudos, evitar los zumos, poner más proteínas en el desayuno, … Alguien que te orienta para aprovechar tus recursos de manera óptima, sanear la economía de tu energía y permitirte que duermas tranquilo sabiendo que cada cosa está en su sitio y bajo control.  


La realidad es que los ciudadanos acudimos a los médicos de forma habitual, no para que actúen como GESTORES, sino como ABOGADOS, como aquella persona a la que recurrimos cuando la situación ya es insostenible por nuestros propios medios, cuando ya no soportamos el dolor, o la incomodidad, la fiebre, etc, como el que acude realmente a su abogado para salir adelante en un juicio o en una situación donde se ha llegado a la gravedad y a la insostenibilidad. Cuando ya no puedes dormir tranquilo por la situación. Mal negocio hemos hecho entonces.  
El problema es que no estamos bien educados, desde la infancia, para gestionar nuestra vida a nuestro favor, nuestra salud (no me gusta el término “salud”, pues estamos dando estructura también al término “enfermedad” o “sufrimiento”, y por eso prefiero hablar de “vida”, aunque esta se relacione con la “muerte” que, realmente, aún no sabemos lo que es). 
Hoy en día la tecnología, la publicidad, las noticias, la economía, la empresa, la sociedad de consumo en general, han generado un núcleo tan potente que ha transformado incluso al sentido común y ha relegado el conocimiento de la naturaleza y de la naturaleza humana a unos pocos que se ven obligados a basar la defensa de sus ideas en la fuerza de los resultados de su trabajo sobre sus pacientes. 
Si me necesitas como tu “abogado” búscame, tengo muchas herramientas, pero prefiero ser tu “gestor”, y prefiero que tú me busques para eso, para dormir tranquilo, para tener tu vida “saneada”,  para no sufrir la crisis, o para bendecirla si da la cara, porque tu y yo sabemos que, en muchos casos, se trata solo de tu cuerpo amigo que te da una palmada en el hombro para que recuperes tu camino.
Salud.     


jueves, 5 de septiembre de 2013

EL ENTRENAMIENTO ES MALO

Sin duda no es una afirmación que te guste y, muy posiblemente, con la que no estarás nada de acuerdo, pero déjame llevarte por el camino que conduce a esta conclusión y que te abrirá las puertas para acercarte de una forma definitiva a tu potencial físico.


Primero, si el entrenamiento fuese algo bueno para tu cuerpo, éste no haría nada para cambiar o mejorar, sino que lo aceptaría sin más. Por el contrario, al ser algo negativo, dañino, y repetitivo, tu cuerpo se ve obligado a adaptarse a él para sobrevivir. De este modo, y según el tipo de cualidades físicas que exija el esfuerzo, el cuerpo intentará ganar masa muscular, usar su grasa para defenderse del esfuerzo, hacer cambios en el metabolismo, aumentar sus enzimas, etc. El entrenamiento es el enemigo. Si tu eres de los que entrenan al límite de sus energías en cada sesión debes ser consciente de lo que te quiero comentar hoy.
Supongamos que una semana entrenas muy intenso y rompes “100” de músculo. Si comes suficiente puede que llegues a recuperar todo lo que perdiste entrenando. Si la semana siguiente vuelves a romper “100” haciendo series negativas, llegando al fallo en muchas series, etc., si comes suficiente puede que llegues a recuperar todo el músculo que rompiste de nuevo. Ahora plantéate que la tercera semana solo rompes “60”, que entrenas más suave, que te das el gustito de entrenar, pero que no llegas al fallo o al límite en ninguna serie. Como tu cuerpo se recupera defendiéndose produciendo “100”, esta es la semana en la que por fin ganas “30” o “40” ¡ESTA ES LA SEMANA EN LA QUE TU CUERPO VENCE!
Permites que se produzca la adaptación, la mejora de tus cualidades físicas. Permites que la masa muscular crezca, que se recupere ese dolorcillo que estaba apareciendo en el hombro, vuelves a dormir bien, recuperas todos los apetitos (digestivos y sexuales), se activa el metabolismo de las grasas, etc. PARA ESTO ENTRENAS, para inducir la mejora, para forzar la adaptación, no para hacer más, sino para hacer MEJOR. Yo lo llamo “efecto esponja”, pues entrenar es como comprimir una esponja, que en los periodos de recuperación se expande y renace. Pero si la esponja la comprimo, la comprimo, la comprimo, y así semana tras semana, al final no tengo una esponja, sino un trapo roto para tirar.


Entrenar a alta intensidad 4, 6, 10 semanas seguidas hace que sea el entrenamiento el que vence. Superará tu capacidad de adaptación y te enfermará. Las articulaciones duelen, se duerme peor, los apetitos disminuyen, la fuerza también baja, el cuerpo está más ácido, se bloquean las hormonas del metabolismo de las grasas como la adiponectina y la leptina, notamos que por más que entrenamos no podemos bajar de peso, etc. Casi todo ello por efecto de la hormona cortisol, relacionada con el estrés (el entrenamiento intenso es un estrés). No deberíamos entrenar para esto, no es la forma correcta de usar las ventajas y el sentido de entrenamiento físico, si bien lo mismo puede ser aplicado en tantas otras facetas de nuestra vida. Todo esto te parece obvio, pero ¿lo aplicas?
Piensa por ejemplo en la pérdida de peso. Entrenando deberías ser capaz siempre de adelgazar si llevas bien tu forma de comer. Si ves que aún así no estas bajando de grasa y que necesitas comer aún menos, significa que no está habiendo adaptación sino lo contrario y que tu cuerpo necesita “retener” para sobrevivir al daño que estás haciendo entrenando. Por el contrario, cuando permites a tu cuerpo que venza en las fases de adaptación, el metabolismo se refuerza, tu cuerpo está en forma y es eficiente en usar la comida para defenderte del estrés del ejercicio. Cuando comes esa pizza tu cuerpo se alegra, porque es material para hacer frente a las necesidades de superar el estrés energético de la sesión de entrenamiento e incluso el metabolismo se acelera. Eso es lo que buscamos, la eficacia de nuestro organismo, que toda la maquinaria sea capaz de funcionar a tu favor, no que la sobrepases, la agotes, la enfermes, la destruyas.
Por eso me da miedo, y se lo advierto a mis pacientes, que tengan cuidado con el efecto de los suplementos que les programamos. Van a sentir mucha más energía, pero que debe servirles para recuperarse mejor y evolucionar, no para seguir catabolizando a un límite aún mayor. Si vienes con 10 de energía y entrenas 15 a base de cafés y cabezonería, terminarás roto. Si con nuestro programa tienes 20 de energía, pero entrenas 25…nada habrá cambiado. Usa el plus de energía para mejorar tus reservas y hacer más fuerte tu capacidad de adaptación haciendo crecer tus mejoras.
En definitiva, no hagas que el entrenamiento sea algo demasiado malo para ti.

viernes, 14 de junio de 2013

OPERACIÓN...TÚ

Una vez pasado el acostumbrado periodo navideño en el que nos planteamos una nueva cuenta atrás para nuestras tareas pendientes, con el autoengaño de que esta vez no las abandonaremos nada más emprenderlas, nos vuelve ahora una segunda oportunidad, animada por el buen tiempo y la llegada inminente de tener que exponernos con el bañador, los pantalones cortos o la ropa ajustada que deja entrever el grado de deterioro acumulado al que nos vamos sometiendo. 


La primavera revoluciona nuestro sistema hormonal, parece como si el ambiente tomase el aroma de las feromonas, y el optimismo nos animara a ser más emprendedores en todo aquello que tiene que ver con el sexo, la juventud y la belleza. El verano nos advierte de su llegada.
Lo ideal seria tener un plan a seguir, no imponernos un mix de no comer y salir a correr todos los días a pesar de nuestra terrible alergia al polen de estas fechas, ilusionados con la publicidad del último suplemento “devora grasa” que anuncian en la tele. 
Te voy a dar unas pocas ideas por si puedes aplicarlas y facilitarte el camino, que este año te toca hacerte un montón de fotos y darte muchos paseos por la orilla de la playa….
Lo primero que trataremos es el tema de la dieta. En este apartado es tan importante lo que comemos como lo que dejamos de comer. Recuerda que si comes mal le estás dando a tu cuerpo la instrucción de que acumule grasa, puesto que los alimentos que has elegido aumentan los niveles de las hormonas de engordar, bajan los niveles de las hormonas de adelgazar y de las que necesitamos para controlar el apetito (también aumentan los niveles de las hormonas de la inflamación). Estos alimentos no son los mismos para todo el mundo, pues nuestras células, según sus genes, tienden a usar mejor como energía unos nutrientes antes que otros. A esto se le denomina Tipo Metabólico. Es decir, hay personas que usan peor como combustible las grasas (en general tienen más grasa en la cara, cuello, hombros, tronco, …), mientras que otras utilizan peor los hidratos ( y su tendencia suele ser a acumular grasa en abdomen). Si, ya se que en la mayoría de los casos se acumula en todas partes … y se trata de lo que se llama Tipos Metabólicos Balanceados. La norma general sería tener control sobre esos alimentos. Hay una serie de test para poder identificar tu Tipo Metabólico, y en consulta nos ayuda a determinar qué alimentos son los que te vienen mejor y cómo organizarlos dentro de tus horarios y actividades, lo cual ofrece una gran ventaja y evita aplicar esfuerzos innecesarios en el camino equivocado.Al final, lo que cuenta siempre son los resultados.
Es importante recordaros que la grasa de las caderas y muslos tiene menos que ver con la alimentación, ya que es más producto de desórdenes a nivel ginecológico o circulatorio (de ahí que las dietas tienen más efecto sobre la grasa de la cara, pecho y cintura).


Como la mayor parte de nosotros pertenece al grupo del Tipo Metabólico Balanceado, la recomendación es que no nos falten proteínas en la dieta (carne, pollo, pavo, pescado, huevo, yogur, queso fresco, proteína de suero, etc.), a ser posible en cada una de las comidas del día, teniendo unas 3 a 5 ingestas diarias (lo ideal es una comida cada 3 horas con los alimentos recomendados). En las comidas intermedias tenemos que comer, es decir, si nuestro cuerpo nos pide “alimento”, una simple manzana no cumple con esta necesidad y seguiremos con hambre. Si en lugar de la manzana, comemos una lata de atún con un huevo duro, esta ingesta tiene tanta “densidad alimentaria” que nos saciará y ayudará a controlar el apetito. De este modo, incluso estar a dieta puede significar comer más, pero de los alimentos adecuados. Un batido de tan solo 20 gr de proteína de suero de alta calidad, tomado unos 30 minutos antes del entrenamiento puede mejorar el rendimiento metabólico del ejercicio hasta durante las siguientes 48 horas.
En cuanto a los hidratos, si no somos maratonianos, deberían ser restringidos, de manera que el 20% de los hidratos se consumieran en desayuno (fruta, pan integral, cereales), y el 80% restante en torno al horario de ejercicio físico (fruta, arroz y otros cereales, legumbres, etc.). Es decir, los hidratos que consumimos en las 3 horas previas al ejercicio no se convertirán en grasa puesto que van a ser utilizados en el ejercicio proporcionándonos más energía para consumir más calorías, y los consumidos en las 3 horas después del ejercicio nos permiten mejorar la recuperación y frenar la destrucción del músculo ocasionada por el entrenamiento. Fuera de este horario los evitaremos. Es preferible en esta fase de pérdida de peso de grasa evitar los hidratos simples de tipo azúcar, zumos, fructosa, maíz, cerveza, alcohol, bebidas gaseosas, refrescos light, y también las harinas de la pasta y del pan. Hoy nos engorda más lo que bebemos que lo que comemos. Los zumos, refrescos, alcohol, etc., tienen más poder de entrada rápida en sangre de sus azúcares y más efecto sobre las hormonas de engordar que las harinas o los postres. En USA se está produciendo una epidemia de hepatitis infantiles no víricas por tanto consumo de refrescos, que ocasionan inflamación del hígado y acumulación de grasa en este órgano.


¿Y qué hacemos con las grasas? Pues vamos a disfrutarlas. Las que puedes encontrar en un filete, en el pescado azul, en el huevo, en los frutos secos, en el aceite de oliva, en el aceite de coco, … Ya sabrás que el aceite de coco es el último grito en el mundo del fitness americano, pues, a pesar de ser una grasa saturada, sus moléculas de grasa son de cadenas medias y cortas y esto tiene un efecto sobre el metabolismo que consiste en que no son almacenadas en tejido graso, sino rápidamente utilizadas como energía, lo que, a su vez, facilita que otras grasas se empleen en el metabolismo más eficazmente también. Además se ha confirmado que tiene efectos positivos sobre la función del tiroides y que puede mejorar las fases iniciales de los procesos de Alzheimer. Además es la grasa ideal para cocinar ya que no modifica su estructura hasta alcanzar altas temperaturas, no como en el caso del aceite de oliva (crudo es oleico, pero al cocinarlo se convierte en su isómero transelaidico, que aumenta el colesterol malo) que es bueno para aliñar en crudo, pero no tanto para cocinar.
En cuanto a suplementos…..como comentario general:
-Proteína de suero: que sea de buena calidad, que notes que puedes disolver 3 cucharadas soperas en un vaso de agua tan solo agitando con la cuchara. La necesitarás para reponerte del ejercicio.
-Glutamina: para antes y después del entrenamiento intenso. Introduce más glucosa al cerebro para que admitas más esfuerzo, y reduce la pérdida de músculo que genera el estrés de entrenar.
-Carnitina: antes de entrenar, para usar más grasa haciendo el mismo trabajo. Notarás que sudas más, porque estas empleando más grasa como combustible y esto genera un aumento de la temperatura corporal.
-Citrus aurantium: ayuda a movilizar más grasas para su gasto. En desayuno y comida.
-Te verde: suele estar incluído en casi todos los “suplementos quemadores de grasa”
-Faseolamina: para que te puedas dar un festín una vez a la semana y no te engorde la comida. Suelen ser unas 3 cápsulas 20 minutos antes de los excesos, de modo que inhibe las amilasas digestivas de los hidratos de carbono complejos (pan, arroz, legumbres, pasta, …), pero no del postre o de la cerveza… No usar más de 3 veces por semana.
-Agua: agua, agua, agua.

AUTOR:  Miguel Angel Peraita Gómez de Agüero.

jueves, 13 de junio de 2013

VAYA PROBLEMAS EL DE LOS DESAYUNOS....

Parece que tenemos pocas opciones para comer sano y desayunar… Ahora sabemos que los zumos son fuentes de fructosa licuada y de multitud de pesticidas si no son de fuente ecológica, de modo que no son nada aconsejables cuando queremos mantener niveles bajos de grasa corporal, de grasa visceral, ácido úrico, triglicéridos, etc.


También se ha ganado mala fama la leche de vaca de toda la vida, ya que hoy no tomamos la leche de vaca de toda la vida, sino leches modificadas y pasteurizadas. Nos encontramos con muchas personas a las que les cuesta hacer la digestión de las proteínas de la leche y que ésta les produce efectos de tipo inflamatorio intestinal, articular, mucosidades, tendencia a alergias respiratorias y de piel, migrañas, etc. El efecto negativo de la pasteurización es debido a que este proceso se supone que descontamina la leche de bacterias, pero a la vez elimina a las bacterias que se necesitan para que nuestro intestino sea capaz de digerir las enormes proteínas de la leche, tipo caseína. Por eso un bebé no puede tomar directamente leche de vaca, sino que éstas deben eliminarse artificialmente o el bebé moriría, al igual que mueren los terneros alimentados con la leche pasteurizada de su misma madre. Recordar también que la leche en polvo para los bebes debe ser de la mejor calidad o puede contener bacterias del tipo clostridium que provocan en el peque un proceso inflamatorio intestinal, por ejemplo con estreñimiento, que se continúa con afecciones de piel (p.e. eccemas del pañal), y que terminará dando la cara con problemas en pulmón del tipo asma.

Si la caseína no se digiere, entonces se pudre en intestino. De ahí que ahora se estén poniendo de moda los batidos de proteína con suero caseína para consumir por la noche y tener un efecto de absorción lenta, pero que es un error, pues lo que estamos consumiendo es un batido con efecto inflamatorio durante nuestras horas de sueño (el truco es consumir en la noche un batido de proteína de suero con colágeno).

También es importante recordar que para que la leche ceda su calcio, necesita mezclarse con bilis, y que ésta solo la liberamos al intestino cuando el alimento contiene grasa, de tal manera que la leche desnatada (sin grasa) no es una buena fuente de calcio para nuestro organismo.
El efecto industrial que más altera a la leche es la pasteurización, por efecto de la temperatura, que altera los aminoácidos de la leche como la lisina y tirosina haciendo menos disponibles a las proteínas, oxida ácidos grasos y destruye vitaminas, altera los componentes minerales de la leche como el calcio, magnesio, fósforo, potasio, sodio, azufre, etc., y parece que pudiera hacer a la lactosa más fácilmente absorbible para el intestino incrementando su efecto “azúcar” y las intolerancias a ésta.
La leche cruda podría ser una buena opción si notas los efectos negativos del producto industrial y, más fácil, los yogures o el queso fresco.
Para los intolerantes totales a los lácteos, o que no les gustan que también los hay, quedan varias opcione, la más popular que está surgiendo es la leche o bebidas vegetales.
La que más popular se ha vuelto es la leche de soja, supongo que por que nos suena a algo oriental… hay tanta gente a la que le sienta mal actualmente la leche convencional que la leche de soja se ha convertido en una alternativa ampliamente publicitada. Es evidente que resulta más barata que si tuviéramos que fabricarla a partir de almendra, o de quinoa, cuyos cultivos están mucho menos extendidos. El tema es que más del 90% de la soja en USA ya es transgénica. En otro artículo ya hicimos referencia a la relación de la proteína de soja no fermentada, con la que se fabrican las bebidas y los yogures de soja, con infertilidad, hipotiroidismo, dificultad para asimilar vitaminas y minerales con lo que esto conlleva para la salud, problemas digestivos, su exceso de aluminio para el cerebro, sus otras neurotoxinas como los MSG, etc. Todo esto desaconseja absolutamente el consumo habitual de las bebidas y yogures de soja, pero no de la soja fermentada que es como se toma en oriente, es decir, el natto, tempeh, miso y tamari (la popular salsa de soja).

Sin duda, la mejor recomendación para tus desayunos y todas esas ocasiones en las que necesites un sustituto para la leche es la proteína de suero lácteo. Los batidos de proteína de suero se han tenido siempre como algo propio de los deportistas y de la gente que deseaba hacer más y más masa muscular. Lo cierto es que los deportistas van siempre a la vanguardia de la alimentación (como los fórmula uno en el mundo del motor), y han adoptado esta fuente de alimento, que ya se conocía 400 años a.C., por las numerosas ventajas que presenta. Además de su facilidad en asimilarse (si es de buena calidad no debe producir grumos ni gases intestinales…), es muy rica en inmunoglobulinas, en cisteína, en aminoácidos ramificados, incrementa los niveles de IGF1, disminuye la sensación de dolor, etc.
Los estudios sobre este alimento, obtenido de la leche y del queso, confirman que es útil para hacer que la insulina trabaje de forma más efectiva, rebajando los niveles de glucosa sanguínea de después de las comidas. Algún estudio también lo recomienda para equilibrar la tensión arterial alta.
Sabemos que el entrenamiento intenso genera una ventana de 2 a 4 horas posteriores al esfuerzo donde el cuerpo necesita recibir los nutrientes esenciales para la recuperación y el anabolismo muscular. Un estudio reciente publicado en la revista Medicine and Science in Sports & Exercise demostró que consumir 20 gr. de proteína de suero unos 30 minutos antes de entrenamientos con cargas, activa el metabolismo hasta 24 horas posteriores al esfuerzo. Se sabe que se trata de una proteína que, junto con el ejercicio, constituye un importante estimulador para los niveles de hormona del crecimiento, fundamental sobre todo en aquellas personas a partir de los 30 años, que ya empiezan a padecer la “somatopausia” o descenso de los niveles de hormona del crecimiento de su juventud. 


También es muy importante por su alto contenido en leucina. Este aminoácido es importante tras el entrenamiento por ser un estimulante del factor de crecimiento muscular mTor (mammalian target of rapamicyn), que actúa sobre la síntesis de músculo, activación del tiroides y protege de la caída de testosterona que puede ocurrir con el ejercicio intenso. Tomar leucina libre, como cuando consumimos aminoácidos libres no tiene este efecto, sino que puede conducir, cuando se toma libre, a estados de hipoglucemia. Es preferible consumir la proteína de suero que, al tener que digerirse, proporciona una fuente mantenida y lenta de este aminoácido esencial leucina.
Y lo más importante: es ideal para los niños en edad de crecimiento, ideal para adultos que quieren un alimento saludable para su sistema arterial y su metabolismo, e ideal para la gente mayor con problemas para asimilación, defensas bajas o procesos de dolor.
En confianza... mi desayuno es un batido de proteína de suero de alta calidad con agua, un yogur, dos cucharadas de avena, dos cucharadas de copos de teff, una fruta, una cucharada de semillas molidas, una cucharada pequeña de glutamina y otra cucharada pequeña de aceite de coco, todo bien batidito y para adentro.
Rico!!!!

AUTOR: Miguel Angel Peraita Gómez de Agüero.

martes, 12 de febrero de 2013

TEN CLARO LO QUE TE VA BIEN.

El que llegue un nuevo año no debe llevarnos a sentirnos un año más viejos. Si es verdad que todos llevamos una especie de reloj dentro de nuestros genes, este no es igual para todos, y tenemos capacidad de adelantarlo o atrasarlo con nuestros malos o buenos hábitos. Buenos hábitos como los que suelen conformar también por estas fechas nuestros mejores propósitos. 


Olvídate de las dietas bajas en grasa y en calorías, pero también de las que no incluyen hidratos de carbono.
Las grasas son la materia prima para que se produzcan las hormonas sexuales y suprarrenales, luego las necesitamos para mantener las ganas de vivir, la antiinflamación y la capacidad para responder al estrés. No podemos vivir sin ellas. 
Por otro lado, comer poco enseña a nuestro organismo a vivir con pocas calorías, es decir, le enseña a ahorrar y a engordar, por lo que será tan fácil recuperar el peso perdido o incluso más, tras las dietas hipocalóricas.
Comer sin hidratos disminuye nuestros niveles de energía, la capacidad de recuperación y acaba generando bloqueos en el metabolismo y en el sistema hormonal.
Mucho cuidado si al comer con pocos hidratos te vuelves un adicto a los productos light, pues la mayoría contienen peligrosos edulcorantes (yo solo soy partidario de la stevia o de la miel pura) o siropes de fructosa, aun más perjudiciales que el azúcar.
Los hidratos de carbono se distribuyen tomando el 20% de ellos en el desayuno, y el otro 80 % en torno al entrenamiento, de modo que tengas suficiente energía para realizar entrenamientos intensos, y un buen aporte para la recuperación de los mismos.
No hagas de los aeróbicos la base de tu entrenamiento.
El ejercicio aeróbico prácticamente solo consume calorías durante su ejecución, lo que apenas puede corresponderse a las calorías que proporciona una ración de pizza, y sólo consume grasas de cintura para arriba, apenas nada de caderas y muslos, con el añadido de que aumenta el porcentaje de fibras musculares de contracción lenta, de manera que los músculos reducen su volumen y la piel puede descolgarse al tener menos sostén muscular. Su mayor poder oxidativo puede ser motivo de acelerar el envejecimiento, que suele ser muy evidente en la piel.
Garantiza tener los niveles adecuados de vitaminas y minerales.
El organismo funciona como una enorme fábrica y todos los componente son importantes para que todos los trabajos de producción que tiene que hacer se desarrollen al ritmo adecuado. Entre estos, resulta vital no carecer de los niveles adecuados de vitaminas y minerales. 
Todos son importantes, pero quiero recalcar la vitamina D3, la vitamina C, la E y todo el grupo de la vitamina B. Entre los minerales no olvidar magnesio, selenio y zinc. A mayor estrés y actividad, más necesidad de nutrientes.
No olvides los antioxidantes.
El antioxidante que mantiene jóvenes a los tejidos es la coenzima Q10, pero a dosis de 200 mg por día, y mejor si se combina con carnitina. Es fundamental para el funcionamiento de las mitocondrias, que es la parte en la que la célula produce su energía. Esto es clave sobre todo en corazón, hígado y músculo.
La vitamina C, la E y el selenio que mencionamos antes, también juegan un papel fundamental en la antioxidación.
Entrena menos.
Si practicas deporte, ahora sabemos que entrenamientos más intensos, pero más breves, de apenas 30 minutos, son más efectivos que los entrenamientos más prolongados y de menor intensidad. Generan mayor activación del metabolismo.
Los entrenamientos con intervalos breves e intensos pueden aumentar tu metabolismo durante más de doce horas, al contrario que los aeróbicos que solo lo hacen durante su ejecución. Esta grasa consumida durante las horas de reposo, tras el ejercicio, se elimina de todo el cuerpo en general, no solo de la parte superior del mismo. 
Además ayudan a mantener o a desarrollar la masa muscular a partir de todo tipo de fibras musculares, incluyendo las de contracción rápida, suponiendo un firme sostén para la piel según nos vamos haciendo mayores. Esto si cubre las expectativas de lo que esperamos del ejercicio. 
Evita la deshidratación crónica.
El agua es importante para eliminar grasa, para saciarnos, para renovar la piel, mejora la energía, ayuda a controlar el pH del organismo, y para aliviar de trabajo al hígado y al riñón. En principio unos 8 vasos de agua al día es lo que suele recomendarse. Tomar infusiones, batidos, verduras, etc., también son formas de aportar agua.
En general, el agua que se ingiere durante el ejercicio no la tenemos en cuenta en el cómputo total, pues se está eliminando con la sudoración según se ingiere.


La salud está capitaneada por el hígado y por el intestino.
Si tu hígado y tu intestino funcionan bien, entonces prácticamente tienes garantizada tu salud. El hígado es responsable de multitud de procesos metabólicos, entre los que predominan la eliminación de toxinas. Un hígado sano evita gran parte del cansancio.
El cardo mariano, o la mezcla de aceite y limón en ayunas son remedios muy sencillos para mantenerlo en buenas condiciones, además de evitar aquellos hábitos que lo debilitan, como pueda ser el consumo fuerte de café.
El intestino es el foco más importante del cuerpo para el control de la inflamación, de la inmunidad, de la obesidad y, hoy sabemos, que incluso de nuestro estado de ánimo. Cuidarlo bien con una flora intestinal adecuada y un pH óptimo serán siempre una garantía para envejecer de una forma saludable.
Duerme al menos 7 horas por día. 
La mayor parte de las enfermedades de fibromialgia y fatiga crónica comienzan con un sueño de mala calidad y que repercuten rápidamente en bloqueos hormonales sobre todo a nivel hipotalámico, además de favorecer el desarrollo de obesidad y alteraciones del metabolismo. 
Durante el sueño recuperamos la adrenalina que necesitamos para defendernos del estrés del día. Por eso un sueño deficiente conduce a una dificultad en poder defendernos del estrés y a sentirnos más cansados por la falta de recuperación de la adrenalina, que muchos suplen con tomas de café.
No des a las cosas más importancia de la que tienen.
En general se trata de controlar la parte emocional de nuestra vida. Nada fácil a pesar de lo evolucionada que consideramos a nuestra civilización, donde puede que hayamos avanzado en todos los terrenos menos en este. 
Tus pensamientos hacen que el cuerpo responda con sensaciones que llamamos emociones y que afectan al campo de lo circulatorio, respiratorio, metabólico, hormonal, inmunológico, digestivo, etc. Puede que no tengas nada en tu vida tan agotador como tus pensamientos.
Vive tu vida en vez de intentar comprenderla.


AUTOR: Miguel Angel Peraita Gómez de Agüero.


martes, 15 de enero de 2013

¡TOCA DEFENDERSE!

Ya estamos entrados en época de gripes y resfriados. ¡Sálvese el que pueda! Niños y ancianos corren el riesgo más alto, pero lo comparten con los deportistas. Nosotros interpretamos que deporte es igual a salud, y que por hacer ejercicio somos más fuertes e invulnerables. Y el deportista, ese chicarrón del norte, más que ninguno.



Pues, lo cierto es que estamos muy desencaminados, puesto que el ejercicio intenso que no respeta los procesos de recuperación imprescindibles, favorece el debilitamiento de nuestras defensas contra la infección. Volvemos a repetir que, en medicina deportiva, entendemos que el entrenamiento intenso somete al organismo a una profunda crisis que hay que compensar durante el tiempo de descanso. Una de las consecuencias de ese entrenamiento intenso es que, una vez terminado éste, vamos a tener una secreción incrementada de una hormona llamada cortisol. Esta hormona va a permanecer alta unas ocho horas. Durante ese tiempo se ocupará de convertir aminoácidos en azúcar. Este proceso se conoce como gluconeogénesis. Parte de los aminoácidos provienen de masa muscular (el entrenamiento produce una pérdida inicial de masa muscular) y otra parte, muy importante, proviene de los linfocitos o glóbulos blancos de la defensa. Es uno de los efectos típicos del sobre entrenamiento. Es decir, no estamos sugiriendo que el ejercicio produzca una mayor tendencia a las infecciones, pero, indudablemente, sí el ejercicio mal compensado, cuando la intensidad de esfuerzo es excesiva, hay demasiados días de entrenamiento, y la dieta y el descanso son insuficientes. Es imprescindible aportar una cierta cantidad de hidratos de carbono después del ejercicio. Sabemos que, además, es importante el aporte del aminoácido leucina en forma lenta. Así, en conjunto, podemos consumir un batido de proteína de suero de buena calidad con algo de cereal, tales como avena y teff, que son mis favoritos. La proteína de suero libera lentamente esa leucina mientras se digiere (si damos leucina sola como aminoácido se convierte rápido en glucosa) y sumamos una fuente de hidrato sin fructosa, como son los cereales. En general este batido se toma 15 minutos después del ejercicio anaeróbico, o 45 minutos después del aeróbico.

El remedio acostumbrado es recurrir a la aspirina, el paracetamol y los antibióticos, habitualmente por automedicación (¿será verdad que dentro de cada persona hay un loco y un médico?).
Nuestro consejo es que no se recurra a estos fármacos sin la consulta previa a un doctor, y que, aún así, se empleen exclusivamente en los casos de infecciones graves, para las que el organismo no tenga capacidad de respuesta.
¿Qué otros productos pueden sernos útiles? Nuestra elección se dirige hacia las sustancias que activan nuestras defensas, de manera que nos hacen más fuertes frente a las infecciones.
La primera medida es descansar. El estado catabólico que sigue al entrenamiento no haría sino retrasar la curación, y es nuestra prioridad que podamos volver al entrenamiento lo antes posible.
En segundo lugar, hay que modificar la dieta. Todo lo que suponga ingerir alimentos con residuos ácidos es perjudicial (ya hemos comentado algo al respecto en un artículo anterior). Hay que disminuir la cantidad de carne, cerdo marisco, pan, dulces, alcohol, leche, etc. prefiriendo abusar de líquidos, caldos vegetales, verduras de hoja verde oscuro,...
No olvides un suplemento de vitamina D3, responsable de más de 200 factores inmunológicos. También la vitamina C (pocas vitaminas les quedan hoy a las frutas, así que aconsejo aportarla en forma de suplemento, por si acaso.)


Como remedios, la naturaleza nos ofrece la echinacea como remedio principal. Puede conseguirse en farmacias y herbolarios, siendo un producto muy seguro y muy efectivo, tanto para los estados gripales como para todo caso de defensas bajas, como para la prevención de infecciones. Más eficaz si lo tomas con propóleo.
Añadimos vincetoxicum en los casos en los que no eliminamos bien mucosidades, con infecciones contenidas, con poca expresión. La N-acetil cisteína convencional también es eficaz y tiene un impacto positivo sobre nuestras defensas.
Cuando se acompaña de fiebre, mucha mucosidad, sudoración fuerte, etc., preferimos un remedio de homeopatía llamado myosotis. Una o dos dosis diarias son suficientes en los estados agudos. Como prevención se pueden usar una o dos dosis semanales. Y cuando padecemos problemas de garganta es interesante añadir belladona.
Otro producto de una eficacia terrible es el extracto de hígado y corazón de un pato silvestre, el anas barbarie, también en dilución homeopática: Una toma diaria de este producto puede solucionar una gripe en dos o tres días si se tiene en casa y se emplea desde el principio de los síntomas.
Por si fuera poco, podemos añadir oligoelementos, en concreto el cobre, y el cobre+oro+plata. Una dosis antes de desayunar nos permitirá volver a los entrenamientos rápidamente.
No dispondrás de unas defensas fuertes si tienes mal tu flora intestinal, pues son las llamadas células M del intestino uno de los principales moduladores de tus defensas. Toma probióticos y prebióticos de calidad. Puedes hacer yogures en casa con keffir, leche semidesnatada y usar stevia como edulcorante.
Si recurres a estos remedios en los primeros momentos de tu gripazo, puedes obtener una curación en un tiempo sorprendentemente breve. La dificultad se encuentra en que no todas las farmacias los tienen en stock, por lo que han de encargarse previamente, por lo que podemos tardar unos días en poder empezar a usarlos. Por eso nuestro consejo es tener en casa, al menos la echinacea y el anas barbarie, para usar una dosis semanal como prevención, y una dosis diaria desde el primer momento en el que, aún así, pudieran aparecer los síntomas catarrales. De cualquier manera, pregunta a tu médico (en Alemania y Francia la homeopatía se receta en los consultorios de medicina general, de los cual aún estamos muy lejos en este país) sobre todo si tienes fiebre alta y mucosidades densas.
Si entrenas tu cuerpo, también entrena tus defensas. Si cuidas de no fatigar tus músculos, tampoco agotes tu sistema defensivo.


AUTOR:  Miguel Ángel Peraita Gómez de Agüero

viernes, 4 de enero de 2013

LAS REGLAS DEL JUEGO 2ª PARTE


De nuevo con el antienvejecimiento y nuestra forma de vida….
En otros artículos ya he comentado el concepto de “energía” para explicar la forma de mantenernos sanos, y lo puedes ver ampliado en mi web www.drperaita.com. Está claro que a mayor energía, mayor capacidad para mantenernos sanos. Por eso es tan importante establecer una forma de comer correcta que nos proporcione esa energía, además de los elementos materiales para renovar nuestra estructura. 



Pero es que, además, el tipo de alimentos que recibimos y nuestros hábitos también influyen en nuestras hormonas, en nuestras defensas, en nuestros neurotransmisores, etc. Por otro lado está la genética, aquellos puntos fuertes o débiles con los que hemos nacido, nuestros “talentos” y nuestras “tendencias”. Si tienes una tendencia genética a tener malas arterias, por ejemplo, deberás adecuar tu alimentación a favorecer tu sistema arterial, y también tu suplementación que, en definitiva, es comida concentrada y ajustada sinérgicamente. El tercer aspecto es el entorno y la experiencia del mismo, que puede ser favorable o desfavorable.
Por todo ello se podría decir, como resumen, que la forma de vida que nos permite ser eficaces para mantener la salud está basada en la cultura de los buenos hábitos. Y los hábitos son esas pequeñas cosas que, hechas de una forma frecuente, generan estructuras estables en nuestra vida. Por supuesto vamos a preferir los hábitos buenos, y a estos me quiero referir, de una forma general, que valga para todo el mundo, si bien ya he dicho que luego se pueden ajustar más teniendo en cuenta las características que la genética o el entorno van determinando en cada uno de nosotros.
Minimiza tus niveles de estrés: Tan fácil que es decirlo y lo difícil que parece ponerlo en práctica. Nos hemos llegado a identificar con el ruido de nuestra mente, nos creemos que somos nuestros pensamientos, luego el primer paso para ser capaces de controlar nuestra vida es no ser dominados por el ruido de nuestra cabeza. El estrés genera grandes cantidades de cortisol, que es la hormona que nos consume y nos inflama si está en desequilibrio. No dar exceso de importancia a las cosas que no la tienen tanto, y no generar expectativas que no vamos a ser capaces de cumplir son dos pasos importantes. La Nutrienergética, las técnicas de EFT (técnicas de tapping para la liberación emocional), y un buen número de suplementos pueden ser eficaces en este campo.

Ten una exposición adecuada a la luz solar o toma suplementos de calidad de vitamina D3: sus niveles se pueden medir fácilmente en una analítica de sangre. Casi el 100% de las células del cuerpo son influenciadas por esta vitamina, que es capaz de activar unos 3.000 genes de nuestro organismo y disminuir la tendencia a cáncer hasta un 50%.

Intenta comer alimentos no procesados, naturales y no expuestos a pesticidas u otros químicos. 
Controla tus niveles de insulina y leptina. Disminuye los alimentos “tipo azúcar”, como las harinas, los dulces, los siropes de fructosa, los edulcorantes, etc. Esto te beneficiará en el control del peso y en la inflamación.
Haz ejercicio de forma habitual, mantente en movimiento, y busca adecuar los niveles de intensidad a tu edad y condiciones, si bien intensidad alta se ha visto ligada a mejoras en los sistemas hormonales y en el antiaging, mientras que ejercicios de baja intensidad son más oxidativos.
Consume grasas saludables: el aceite de oliva, aceite de coco, mantequilla y leche naturales, jamón y carne roja de calidad (de alimentación natural también), huevos de granja, etc., y suficientes omega 3 (casi siempre en suplementos pues los pescados azules que los contienen también aportan peligrosas cantidades de mercurio a la vez).
Limita tu exposición a toxinas: dificilísimo hoy en día, pero al menos evita fumar, abusar de alcohol, de insecticidas, etc.
Para beber consume principalmente agua pura: aquí puedes incluir también algunas infusiones y caldos de verduras no procesados. Un poco de alcohol se ha visto que tiene beneficios para el sistema cardiovascular. Por el contrario, la mayor parte de refrescos y sodas contienen cantidades muy grandes de edulcorantes, carbónico, azúcares, etc., que al cuerpo le cuesta mucha energía contrarrestar. El agua embotellada en plástico también contiene estrógenos, por lo que no se debe abusar de ella, de modo que es un buen consejo que dispongas de un filtro de calidad en la conducción de agua de tu casa para autoabastecerte.


Duerme al menos siete horas diarias: numerosos estudios insisten en este tema y en como los ritmos circadianos afectan a todos nuestro órganos. Un sueño de calidad es vital. Recuerda que durante el día gastas tu adrenalina para defenderte del estrés. Pues esta adrenalina la recuperas durante el sueño nocturno. Con un sueño de baja calidad no dispondrás de suficiente adrenalina para defenderte de tu estrés diario y te sentirás aún más cansado.
Hay suplementos muy eficaces e interesantes. Como antienvejecimiento, el suplemento clave sería la coenzima Q10, que es el antioxidante específico de la mitocondria, el lugar de las células en donde se produce la energía. Los niveles de Q10 disminuyen en nuestro cuerpo a partir de los 25 años, ya partir de ese momento las mitocondrias serán menos efectivas. Se suele necesitar en dosis de 200 mg, y funciona mejor al combinarlo con carnitina. El nivel de Q10 es otro parámetro que se puede medir en una analítica de sangre para ver si realmente debemos suplementarla. Otros suplementos muy importantes, que también he tratado en artículos anteriores, son la mencionada vitamina D3, la vitamina K, el selenio, los ácidos grasos omega 3, una buena flora intestinal, los antioxidantes alfa lipoico, astaxantina y SOD. Para el cerebro el deanol, la vimpocetina y la acetil L Carnitina, etc.
En definitiva, el envejecimiento saludable consiste en tener asumidos un conjunto de hábitos correctos, que día a día van sumando energía y nos permiten afrontar con mayor probabilidad de éxito los diferentes obstáculos que nos vamos a ir encontrando en nuestro camino, de manera que cumplir setenta u ochenta años no sea un problema real, ya que durante los años anteriores hemos ido invirtiendo en poder entonces disponer de la vitalidad suficiente para disfrutar de nuestros días. Merece la pena intentarlo. Salud.

AUTOR: Miguel Angel Peraita Gómez de Agüero



 
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